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Entradas

Ocho años... testigos de Luz

Hace ocho años que escribo sobre pesebres y creo que es un buen momento para hacer memoria agradecida, primero, al Señor, por la gracia de dejarme asomar y adentrarme en su misterio tantas veces  y, segundo, a tantas personas que en estos años me han regalado o compartido pesebres, obsequiándome  esas "excusas perfectas" para hablar del amor de Dios... Hoy, en particular, quiero agradecer a esas personas maravillosas que conocí escribiendo este blog, personas que también aman los pesebres pero, mas aún, al Niño que se nos ofrece allí, personas que me han compartido generosamente su modo de vivir y acercar este misterio a los demás... Pienso en Héctor Coquibus, el entrañable dueño y conductor del "taxi-pesebre", en las queridas Teresa y Susana Gargiullo, las dueñas de la "casa del pesebre" de San Telmo y que me regalaron una de las mejores vísperas del día de Reyes de mi vida... Pienso en Adela Oviedo Gutiérrez Báez y su vidriera repleta de pesebres que no ...

Niño invitado #76: La piernita de Jesús

Cosas de la pandemia y de la cuarentena, una tarde -más precisamente la del 10 de julio de 2020- andaba en Facebook buscando una misa por internet, entro en la página de la catedral de Mercedes (provincia de Buenos Aires, Argentina) y lo veo al párroco, el padre Juan Carlos Bouzou, tomando mate, pasando música y conversando en vivo con los seguidores de la página. Para ser honesta, de entrada no le presté mucha atención a lo que estaba diciendo porque mi mirada se fue directo al fondo de la escena: María, José, una estrella, una vela encendida, un "nidito" con el Niño... ¡un pesebre! Ahí nomás mandé un mensaje haciendo referencia al nacimiento... y ahí nomás el padre Juan Carlos me respondió y me contó sobre su pesebre, el cual, ya pasado el tiempo de Navidad, no desarmó. "Es que para mí todo el año es Navidad porque Jesús todos los días quiere nacer en nosotros", me dijo. Lo más singular de este pesebre es la figura del Niño, a la que le falta una piernita. El pad...

Pesebre invitado #75: Y entre nosotros acampó... en Luján

Hoy, 8 de mayo de 2020, es el día de Nuestra Señora de Luján, patrona de Argentina, y quiero homenajearla con este pesebre, montado en forma permanente en el lateral derecho de la Basílica de Luján. La foto y el vídeo que comparto aquí corresponden a imágenes que tomé en una visita al santuario el 30 de noviembre de 2019. Este pesebre llegó a la basílica en mayo de 2013, donado por el Estado argentino que, a su vez, lo había recibido como donación en 2012, junto a otros pesebres, de parte del Vaticano y de la Fundación Juan Pablo II para la Juventud. Todo el conjunto es una copia a escala del pesebre que para el Adviento y la Navidad de 2012 se colocara en la plaza San Pedro, en el Vaticano. Fue diseñado por el artista italiano Francesco Artese y presenta un espectacular marco para la recreación del nacimiento de Jesús: las fachadas de las edificaciones en piedra de los Sassi, un sitio histórico de la ciudad de Matera, en el sur de Italia, declarado por la Unesco como patrimonio...

#284 Calendario

Este calendario con la imagen del pesebre me lo regaló mi mamá  para la Navidad de 2019. Cuando lo vi, pensé "voy a escribir sobre esta idea: el tiempo es de Dios, es un don dado por Él...". Se me ocurrió entonces que podría ser buena idea rezar con el calendario en mano, ofreciéndole a Dios cada hoja, la que arrancamos con los dìís pasados, la que vemos, con los días presentes, y las hojas ocultas aún, las de los días por venir...  Siempre me ha gustado una oración de santa Faustina Kowalska que figura en las primeras páginas de su Diario. En ella, Faustina admite que no puede cambiar el pasado y que le aterroriza pensar en el futuro... que solo tiene el presente para amar y confiarse a Dios: "Cuando miro hacia el futuro, me atemorizo. Pero ¿por qué sumergirse en el futuro? Para mi solamente el momento actual es de gran valor ya que quizá el futuro nunca llegue a mi alma. El tiempo que ha pasado no está en mi poder.Cambiar, corregir o agregar, no pudo hacerlo ni...

#283 Moñito

Este imán con la imagen del Nacimiento me lo regaló mi mama para la Navidad de 2019. En la figura aparece abajo un moño rojo, un elemento decorativo muy típico de la Navidad. El moño me hizo pensar en los regalos y por qué agregamos lazos o cintas a los paquetes o los envolvemos con un lindo papel. Pienso que no nos da igual que un regalo esté bien envuelto, y mucho más si viene "personalizado", con nuestro nombre, una tarjetita escrita a mano o un moño de nuestro color preferido. Estos detalles son más que simple decoración: tienen su propio lenguaje y suponen un mensaje que unen al donante y al destinatario del regalo. No por nada muchas personas guardan no solo el regalo sino también el papel, la tarjeta o el moño como "recuerdo" de algo que es más que la propia materialidad de un presente. No por nada muchas personas, cuando compran un regalo, piden que se lo envuelvan especialmente para la ocasión... "¿No tiene un moñito para ponerle?".  El am...

#282 En tus manos encomiendo mi espíritu

Este Niño precioso me lo regaló mi amiga Annie Calzia en enero de 2020. El Niño descansa, recostado, seguro, confiado, sobre la palma de Dios Padre. "En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu"... Cuántas veces Jesús habrá orado este salmo, cuántas veces habrá experimentado la necesidad de recostarse, de descansar en las manos firmes y protectoras del Padre. Estas palabras del salmo 31 fueron, de hecho, las últimas que dijo Jesús en la Cruz: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" (Lucas 23, 46). Constituyeron su último acto de abandono absoluto a la voluntad del Padre, la entrega confiada de su vida en el culmen del dolor. "En tus manos encomiendo mi espíritu... Ten piedad de mí, Señor, pues estoy angustiado; mis ojos languidecen de tristeza... Pero yo, Señor, confío en ti, yo dije: Tú eres mi Dios. Mi porvenir está en tus manos," (salmo 31). ¡Cuánto necesitamos en estos momentos hacer, junto a Jesús, un acto de abandono en las manos de nues...

#281 Castaña

Este pequeño pesebre artesanal me lo regaló mi papá en diciembre de 2019. Es diminuto y está montado dentro de una cáscara de castaña. Este fruto es de alto valor nutricional y energético y tiene un sabor dulzón, pero viene recubierto por una cáscara dura y espinosa que se llama erizo y que, si uno lo encuentra por ahí, sin saber qué es, no se le ocurriría agarrarlo porque pincha ni mucho menos intentar abrirlo y aún menos sospechar que guarda dentro algo tan rico, nutritivo y bueno... Esto me hizo pensar en cuantas veces en la vida se nos presentan situaciones que son como estas cáscaras pinchudas de las castañas y cómo nos cuesta descubrir lo bueno, lo positivo que encierra lo que, a primera vista, solo pinta como algo puramente negativo. Cuando tuve estas primeras intuiciones contemplando este pesebre no tenía ni idea de que, un par de meses después, al escribir estas líneas, una pandemia nos obligaría a muchos a preguntarnos si una situación tan tremenda como ésta trae apare...