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Mostrando las entradas etiquetadas como porcelana fría

#279 Tengo un plan: ser pequeño

Este pesebre de colgar me lo regalaron mis padres en noviembre de 2019. Es realmente pequeño, mide apenas un par de centímetros, y el Niño Jesús, unos milímetros... pero eso no me extraña. Dios, como parte de su plan de salvación, quiso ser pequeño, tan pequeño como un niño. Y así, desde su pequeñez, el Hijo nos enseña a ser hijos -niños pequeños- con Dios Padre. Santa Teresa de Lisieux es quizás una de las que mejor se apropió de este "plan perfecto" de la pequeñez. Teresa siempre tuvo bastante claro que quería ser santa, y una de las grandes. Pero pronto se descubrió muy pequeña para tan grande aspiración. Impotencia, debilidad, imperfección, inmadurez... todo eso causa contrariedad en el adulto, pero para el niño es parte de su condición natural y Teresa aprendió a reconocerse así, como una niña, pero una niña amada y cuidada por su Padre Dios y "sacó ventaja" de su condición de niña para asegurarse la santidad tan deseada como puro regalo del amor misericord...

#238 Mirada de niño

Este pesebre me lo regaló en diciembre de  2017 mi amiga Annie Calzia. Fue realizado en porcelana fría por niñas del club de chicas del Centro Cultural Sureda, de Buenos Aires. Está hecho así: por manos de niños, desde los ojos del corazón de niños. La mirada de una niña al Niño... y no es lo mismo mirar a Jesús como niños, que es la mirada que Él nos pide sea cual fuere nuestra edad, que como adultos. Los niños miran con inocencia, sin prejuicios, con sana curiosidad, con confianza, con pureza de intención... y unos ojos así pueden sin obstáculos mirar de frente a los de Jesús, ojos transparentes de quien ha querido ser uno de ellos, un Niño. Mirar a Jesús como niños es también encontrarse con una mirada de amor, una mirada que nos valora, que nos coloca en el centro, que nos abraza, que nos bendice, que nos defiende... tal como hacía Jesús con los niños. "Algunas personas le presentaban los niños para que los tocara, pero los discípulos les reprendían. Jesús, al ver est...

#208 Velatio

Este pesebre me lo regaló mi papá en diciembre de 2016. Lo compró en la santería Nuestra Señora del Carmelo, de Buenos Aires. Es una única pieza, pequeña, con las figuras de Jesús, María y el Niño hechas en porcelana fría, montadas sobre una hoja. Una de las cosas que más me llamó la atención de este pesebre es que María y José tienen sus cabezas cubiertas por un mismo velo blanco. Investigando un poco, descubrí que en algunas partes del mundo aún se utiliza la tradición de "velar" a los novios, sea dentro de la liturgia del matrimonio o días después de recibir el sacramento, durante una misa de "velación", donde los esposos reciben una bendición especial. El gesto de la denominada "velatio", o velación, se hace tomando parte del velo de la novia para cubrir los hombros del novio, o bien, lo que parece ser menos frecuente, cubriendo con un mismo velo la cabeza de ambos. Este símbolo del velo que cubre a los dos representa la unidad del matrimonio bendeci...

#167 Otro Cristo

En diciembre de 2014 fuimos con mi ahijado Tommy y su familia a "La noche de los pesebres", que se realizó en el espacio cultural La Abadía, que funciona en el antiguo monasterio de San Benito, de Buenos Aires. Como parte del evento, además de la exhibición de nacimientos, hubo otras actividades, como un taller para que los chicos aprendieran a modelar un Niño Jesús en porcelana fría. Me entusiasmé con la idea de que Tommy hiciera uno para mí y él se enganchó. Con paciencia, con amor, con el calorcito de sus manos y siguiendo un modelo acabado, fue dándole forma a la masa hasta conseguir el Niño. ¿No es esto lo que hace el Padre con nosotros cuando nos dejamos? Toma nuestro barro y nos reconstruye, nos moldea, con paciencia, con misericordia... Corrige nuestras imperfecciones con dedos de artesano y con ojos de artista nos imprime belleza. Nos forja al calor de su amor. Y no abandona la obra de sus manos hasta no ver en nosotros el rostro de su Hijo. Así nos configura con J...

Pesebres invitados #23: Anunciando la Buena Nueva

Caty Obeid es ya una amiga de este blog. En noviembre de 2013 se contactó para compartir los frutos del don hermoso que Dios le dio: crear pesebres a partir de elementos de la naturaleza, como piñas, frutos, ramas o cortezas secas, que sirven de marco a las figuras del nacimiento que modela con porcelana fría. Ahora comparte sus creaciones de 2014. Nacida en Victoria (Entre Ríos, noreste de Argentina) y actualmente residente en Rosario (Santa Fe), Caty sale de paseo, mira a su alrededor y se va topando con su futuro material de trabajo: una vaina, un fruto, una piedra... Visualiza el pesebre y recolecta. Ya en su casa, se pone manos a la obra. "En cuanto a lo que voy pensando, es una mezcla recordar, imaginar y concentrarme. Sola, sin música, con el canto de los pájaros", cuenta Caty sobre cómo es su proceso creativo. Caty descubrió la técnica de la porcelana fría hace casi tres décadas y hasta dio cursos en San Nicolás y en Victoria. Hace cuatro años atrás, en la capill...

#78 De ahijado a madrina

Se supone que, como madrina, mi misión es ayudar a mi ahijado en su camino en la vida cristiana... ¡Pero qué pocas veces pensamos este vínculo al revés! Una vez, visitando a mi ahijado Tommy y a su hermanito, Juachi -que también es mi ahijado del corazón...-, vi un pesebre que me cautivó. Lo había hecho Tommy en el cole, con sus propias manos. Como una niña, exclamé: "¡Quiero tenerlo! ¡Por favor, regalámelo!". Pobrecito, con sus 6 años, no sabía qué decirme. Y yo insistía... Al ver la escena, su mamá, Annie -mi amiga del alma-, se apiadó de ambos y le propuso a Tommy hacer otro pesebre para mí. Así fue que llegó a mi colección esta pieza, que es uno de mis tesoros. El pesebre tiene las figuras de José, María y el Niño y de la estrella de Belén en porcelana fría, pintadas en vivos colores. Están dispuestas de de perfil, montadas sobre una madera. Cada vez que veo este pesebre pienso en Tommy, en el honor de ser su madrina, en la responsabilidad que implica y en mi deseo...

#75 Lazo rojo

Este pesebre lo compré en diciembre de 2010 en la casa de souvenirs Los girasoles, en una galería del barrio de Caballito, en Buenos Aires. Fabricado por una artesana local, este pesebre pequeño, hecho en porcelana fría, tiene de tres figuras (María, José y el Niño) de expresión tierna e inocente, montados sobre una rodaja de tronco y con un pequeño moño rojo. Dicen que el lazo rojo, muy típico de la decoración navideña, significa el amor que une a los cristianos con Jesús como familia, simboliza el amor entre los propios cristianos y representa también el amor de Dios que envuelve a los hombres. Existe una leyenda china que asegura que entre dos personas que están destinadas a tener un lazo afectivo existe un hilo rojo, que viene con ellas desde su nacimiento. Según esa leyenda, este hilo rojo, que es invisible, conecta a quienes que están destinados a encontrarse en la vida, sin importar cuándo o dónde se produzca este encuentro. El hilo se puede estirar o contraer, incluso enre...