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Mostrando las entradas etiquetadas como María

Pesebre invitado #47: La casa del pesebre

El 5 de enero de 2017 tuve el regalo maravilloso de conocer a Teresa y Susana Gargiulo, dos mujeres entrañables que me abrieron las puertas de su casa, en el barrio de San Telmo, en Buenos Aires, para conocer de cerca su tesoro familiar: un pesebre monumental, de 400 piezas, que se arma allí mismo, ininterrumpidamente, desde hace 73 años. La tradición la inició Amalia, la madre de Teresa y Susana, cuando comenzó a armar un pesebre pequeño, con las figuras básicas, en la sala de la casa que da a la calle. El nacimiento poco a poco se fue enriqueciendo con figuras, todas de estilo clásico, adquiridas por la propia familia y regaladas por amigos y parientes. Con los años el pesebre se extendió hasta cubrir la totalidad de la sala, de 20 metros cuadrados, con una escenografía muy trabajada y diferentes cuadros dentro del entorno montañoso de Belén. Es realmente impresionante, pero lo más impactante es lo que estas dos hermanas generan desde la que ya todo el mundo conoce en el barrio com...

#204 Revestidos

Este pesebre me lo regaló en noviembre de 2016 mi papá, quien lo compró en la santería Nuestra Señora del Carmelo, en Buenos Aires. Es un pesebre artesanal, con base de madera y las figuras de María, José y el Niño vestidas iguales, con un tejido de telar. Un modo de "leer" la imagen es pensar al Hijo plenamente revestido de nuestra humanidad, sometiéndose también por ello a nuestra necesidad humana de ser cubiertos, de ser vestidos. Pero también podemos contemplar la imagen desde otro punto de vista: son María y José quienes se visten como el Hijo. Hay un consejo y, más que eso, una exhortación, un llamado de san Pablo que va en esa dirección: "Revístanse del Señor Jesucristo" (Romanos, 13, 14). Revestir es más que vestir. No es disfrazarse. Ni siquiera es un simple imitar. Revestirse es cubrirse por entero, algo que implica todo el ser, no tan solo lo exterior. El revestimiento cubre, protege, da nueva identidad, redefine. Revestirse de Jesús es algo más que ...

#177 Los pies de María

Este pesebre me lo regalaron en agosto de 2015 mamá y papá, que lo compraron en una casa de antigüedades de Mercedes, Argentina. Es una única pieza de yeso, pintada y patinada en marrón. José, en actitud de recogimiento, está de pie, apoyado en su bastón. Y la Virgen, que también está en oración, está a su lado, sentada, con el Niño Jesús, que parece dormido, sobre su falda. Por entre los pliegues del largo vestido de María asoma su pie derecho. ¿Y cómo son los pies de María? Pies inmaculados, que abren paso a la Vida. Pies descalzos, para adentrarse en el suelo sagrado de la montaña de Dios. Pies de humilde doncella, que enamoraron al Creador. Pies desnudos de toda vanidad.Pies libres de cadenas, para dar un generoso sí. Pies ligeros, como de cierva, para escalar a las alturas de Dios. Pies prontos, para acudir sin tardanza a las serranías de Judea. Pies pacientes, para esperar la Vida que viene en camino, sobre su misma senda. Pies fatigados en el camino a Belén, donde, entre dolo...

#137 ¡Virgen de San Nicolás, ruega por nosotros desde el pesebre!

Este pesebre lo compré el 13 de septiembre de 2014 en la santería junto al Santuario de la Virgen del Rosario, en San Nicolás de los Arroyos, en la provincia de Buenos Aires (Argentina). Es una sola pieza, en cerámica, con vivos colores, del pobre portal de Belén, con las figuras, llenas de infantil inocencia, de la Sagrada Familia, los tres reyes y unos animalitos... Dos palmeras de plástico completan el conjunto. Fue para mí una hermosa sorpresa descubrir, a partir de esta visita a la Virgen, las numerosos menciones que la Madre ha hecho al nacimiento de su Hijo y al misterio de la Navidad entre los mensajes que dio en San Nicolás. En muchos de estos mensajes, María invita a preparar los corazones para la Navidad, para recibir a Jesús con humildad, orando y acudiendo a los sacramentos. Pide hacer de nuestros corazones "pesebres" donde su Hijo "sea acunado con amor" (10/12/1988). Pero es una invitación no tan sólo válida para el tiempo de Adviento, sino siemp...