Esta foto la tomé en abril de 2018 en la Basílica del Santísimo Rosario del convento de Santo Domingo, en Lima, Perú. Es el Niño de santa Rosa de Lima, una talla del Dulce Nombre de Jesús y su Sacratísimo Corazón y que la patrona de América llamaba con ternura su "Doctorcito" o "Mediquito". Los limeños le tienen mucha devoción a esta imagen, que llevan en procesión por el centro de la ciudad cada enero, sobre el fin del tiempo litúrgico de Navidad. Según señala el padre Ángel Peña, en un libro sobre la santa limeña, este Niño presidía la sala de la casa paterna de Rosa donde atendía a los enfermos que llevaban a curar. Con él, como médico divino, obtenía curaciones milagrosas cuando no había remedio humano. Ya me había referido en una entrada anterior del blog a las gracias místicas de Rosa en relación al Niño Jesús, pero quisiera destacar aquí cómo esas experiencias profundas del Amor de Dios le impulsaron a amar por Cristo, con Él y en Él a los demás, espe...
«Vayamos hasta Belén y veamos lo que ha sucedido» (Lc 2, 15).