Este pesebre de una sola pieza, en resina, lo compré en agosto de 2014 en una tienda de antigüedades de Mercedes (provincia de Buenos Aires, Argentina). Lo que más llama mi atención son los rostros de José y María. No miran al Niño. Parecen dialogar íntimamente con el Padre... Anonadado, José. Conmocionada, María... Ellos eran hijos fieles, que, en medio de la pobreza, confiaban en las promesas del Señor a su pueblo... Y la promesa se cumple ante sus ojos... Ellos son los "pobres de Yavé", el "pequeño resto", los "anawin"... Y entre ellos decide encarnarse Dios, desde aquí suscita la fuerza de Salvación. Esta "pequeña porción" se enraíza en la historia del pueblo de Israel, una historia marcada por infidelidades, apostasías, incredulidad y hasta olvido de Dios. Pero en medio de ese pecado, que parece dominarlo todo y a todos, resiste un "pequeño resto", un núcleo que se aferra a su fe y a la esperanza en las promesas de salvación...
«Vayamos hasta Belén y veamos lo que ha sucedido» (Lc 2, 15).