Como la estrella guió a los magos hasta la gruta de Belén, así un cartel luminoso con la leyenda "libre" deja ver con su resplandor dónde está el pesebre "con más calle" de Buenos Aires. Desde hace unos veinte años Héctor Coquibus arma cada 8 de diciembre un nacimiento sobre la luneta delantera de su taxi. Y así sale a trabajar, unas doce horas diarias detrás del volante, que, pese al cansancio, asegura que le reportan felicidad. Hasta el 8 de enero, cuando desarma el pesebre con algo de pena, Héctor recorre las calles de Buenos Aires -unos 200 kilómetros diarios- junto a Jesús, María y José. También lleva a la vista figuras clásicas de los reyes magos, los pastores y algunos animales. Y no le faltan los árboles de Navidad, uno dentro del coche y otro afuera, sobre el techo. "Algunos, muy fantáticos, me retan porque no le tapo la cara al Niño antes del 25 de diciembre. Me dicen: 'todavía no nació el Niño Dios'. Yo soy un adelantado, para mí ya naci...
«Vayamos hasta Belén y veamos lo que ha sucedido» (Lc 2, 15).