Este pesebre lo compré en mayo de 2016 en la ciudad argentina de San Rafael (Mendoza), pero procede de Perú. Es una única pieza, en miniatura, con la figura del Belén delicadamente tallada en piedra de Huamanga. Huamanga es una provincia de la región de Ayacucho, en Perú. La piedra típica de este sitio es un tipo de alabastro traslúcido o blanco con vetas tenues, muy maleable pero también frágil. Al parecer, la actividad de la talla de la piedra de Huamanga no se inició sino hasta la llegada de los españoles a esas tierras, entre finales del siglo XVI y comienzos del XVII. Precisamente, en la época virreinal utilizaban esta piedra para hacer tallas del Niño Jesús por lo que este material recibió la denominación, en lengua quechua, de "niño rumi" ("niño de piedra"). En el Evangelio de Mateo, Jesús utiliza la figura de la piedra para referirse a si mismo: una piedra desechada. "La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular"...
«Vayamos hasta Belén y veamos lo que ha sucedido» (Lc 2, 15).