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Mostrando las entradas etiquetadas como Paraguay

#66 Ñai'ú

Este pesebre lo compré en julio de 2009 en Asunción del Paraguay, en la casa de artículos regionales Over All. El conjunto, de diez piezas, es una creación de la artesana Graciela Quintana, de la ciudad paraguaya de Itá, cuyo "sello" creativo son las figuras gorditas en barro negro. Hija de una afamada artesana paraguaya, Rosa Brítez, Graciela aprendió este oficio desde niña y logró hacer de este arte un modo de vida para su familia. La arcilla o el barro -ñai'ú, en guaraní- es una de las principales materias primas de los artesanos de Itá. Según una nota del diario ABC Color, de Asunción, Graciela consigue este barro en una cantera de la cercana zona de Paranambú. Para su trabajo también utiliza una palillo de caña de tacuara, hojas de naranja y agua. Graciela amasa el barro y da forma a las figuras, que luego lleva a un horno montado en el fondo de su casa. En el horno las piezas toman contacto con el humo de hojas de guayaibí, lo que les da el color negro tan cara...

#46 Banano

Este pesebre lo compré en una tienda de artesanías de Asunción del Paraguay, en junio de 2005. Tiene las figuras de Jesús, María y José hechas con hojas de banano, montadas sobre un disco de madera. Las hojas del banano tienen múltiples usos, desde decorativos, gastronómicos y curativos hasta textiles y arquitectónicos. En la India, debido a su continuo rebrote, el banano simboliza fertilidad y prosperidad. Habla, por tanto, de vida nueva y abundante... como el pesebre.

#36 De la arcilla al milagro

Hay gente que ve este pesebre y no sabe bien qué decir. Cuando mucho pesebres inspiran ternura, paz, éste infunde un sentimiento raro... Lo compré en una tienda de artesanías de Asunción del Paraguay, en junio de 2005. En la tienda me dijeron que era obra de artesanos aborígenes. Son cuatro figuras hechas en arcilla roja. El conjunto luce tosco, rudimentario. Tal vez imperfecto podría ser un buen calificativo a aplicarle. Aún así habla del misterio de la Navidad. Es lo humano imperfecto, la arcilla, el barro, que se convierte en milagro. Por eso les dejo esta canción, de Silvio Rodríguez, para que vuelvan a mirar bien este pesebre y redescubran cómo se engendra la maravilla: "Debes amar la arcilla que va en tus manos, debes amar su arena hasta la locura. Y si no, no la emprendas que será en vano. Sólo el amor alumbra lo que perdura, sólo el amor convierte en milagro el barro. Debes amar el tiempo de los intentos, debes amar la hora que nunca brilla. Y si no, no pretendas tocar los...