Este pequeño Niño de yeso pintado me lo regaló mi amigo Roberto Morresi en diciembre de 2024.Contemplando a este Niño, le quiero dedicar estas palabras a los urgidos por el Reino de los Cielos. Hay hermanos que viven como si no hubiera un mañana, como si el tiempo se les acabara. Aprovechan cada oportunidad casi como si no tuvieran otra. No esperan a que las ocasiones les salgan al paso: las buscan o, mejor aún, las propician. Siempre están prontos, dispuestos, solícitos. No tardan ante una necesidad. No pierden tiempo. No se distraen. Viven al día, livianos de equipaje, con las cuentas de la vida en orden... listos para entrar en acción. Urgidos. Con urgencia por el Reino, por el Evangelio, por llevar a cada hermano al encuentro con Dios. Predican a tiempo y a destiempo. Fuego del Espíritu les quema por dentro. Plantan cara y pelean el buen combate. ¡Gracias por su testimonio! "El amor de Cristo nos urge". 2 Corintios 5, 14
Éste es el pesebre de nuestra comunidad parroquial de San Carlos y Basílica de María Auxiliadora, de Buenos Aires, para el Adviento y la Navidad de 2025. Las figuras son unas hermosas tallas de madera que en esta ocasión están delicadamente rodeadas de varas de mimbre. El mimbre es una fibra natural utilizada desde la antigüedad para crear muebles, cestas y otros objetos o utensilios de uso cotidiano. Sus varas son flexibles y, a la vez, resistentes. Una vara aislada sirve de poco. El mimbre se trenza o se teje para crear y dar forma a algo. La trama resultante tiene la capacidad de ser lo suficientemente cerrada como para contener algo y lo suficientemente abierta como para dejar pasar un poco de luz, aire o agua, según sea la utilidad del objeto creado -abanicar, colar un líquido, conservar granos, frutas o pan...-. Estas varas alrededor del Niño de Belén son una linda imagen de lo que estamos llamados a ser como comunidad parroquial: un entramado de varas muy sencillas, una diferent...