Este pesebre me lo regaló papá, quien lo compró en noviembre de 2912 en una tienda del barrio de Once, en Buenos Aires. El pesebre es de cerámica, de diez piezas de tamaño pequeño: José, María, el Niño, los tres reyes, un pastor, el ángel, una vaquita y una ovejita. Las fuguras son algo trapezoides, con nariz redonda sobresaliente. Y las figuras masculinas -a excepción de Jesús, ¡claro!- tienen prominentes barbas blancas.... ¡Qué pinchazos se habrá ligado el Niñito! Así lo canta este simpático villancico: "San José al niño Jesús un beso le dio en la cara. Y el niño Jesús le dijo: 'Que me pinchas con las barbas'. Pastores venid, pastores llegad. Adorar al niño que ha nacido ya. Oiga usted, señor José, no le arrime usted la cara que se va a asustar el niño con estas barbas tan largas. Las barbas de san José el niñito acariciaba y el santo le sonreía cuando de ellas le tiraba."
«Vayamos hasta Belén y veamos lo que ha sucedido» (Lc 2, 15).