Los planes de Dios... Los tiempos de Dios... Los caminos de Dios... Este pesebre me lo regaló en junio de 2017 mi compañera de trabajo Nerea González Pascual y las vueltas que dio hasta llegar a mis manos son un mensaje en sí mismo... Nerea hace tiempo que tenía la idea de regalarme un pesebre. Para la Navidad de 2016 le encargó a Mercedes, su mamá, que le comprara uno en su tierra, Salamanca (Castilla y León, España). El plan era enviarlo con el primer conocido que viajara a Argentina. La hermana de Alberto, otro compañero de trabajo, iba a viajar a Buenos Aires en marzo, así que, pocos días antes de carnaval, la madre de Nerea envió el pesebre por correo a la casa de la familia de Alberto en Madrid. Pero el paquete nunca llegó a destino. La encomienda pasó literalmente perdida toda la Cuaresma. Hasta que, para Pascua, la madre de Nerea recibió un mensaje de la oficina de correos avisando que el paquete había regresado de Madrid a Salamanca... Nuevo intento: en mayo otro compañero ...
«Vayamos hasta Belén y veamos lo que ha sucedido» (Lc 2, 15).