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Mostrando las entradas etiquetadas como Teresa del Niño Jesús

#279 Tengo un plan: ser pequeño

Este pesebre de colgar me lo regalaron mis padres en noviembre de 2019. Es realmente pequeño, mide apenas un par de centímetros, y el Niño Jesús, unos milímetros... pero eso no me extraña. Dios, como parte de su plan de salvación, quiso ser pequeño, tan pequeño como un niño. Y así, desde su pequeñez, el Hijo nos enseña a ser hijos -niños pequeños- con Dios Padre. Santa Teresa de Lisieux es quizás una de las que mejor se apropió de este "plan perfecto" de la pequeñez. Teresa siempre tuvo bastante claro que quería ser santa, y una de las grandes. Pero pronto se descubrió muy pequeña para tan grande aspiración. Impotencia, debilidad, imperfección, inmadurez... todo eso causa contrariedad en el adulto, pero para el niño es parte de su condición natural y Teresa aprendió a reconocerse así, como una niña, pero una niña amada y cuidada por su Padre Dios y "sacó ventaja" de su condición de niña para asegurarse la santidad tan deseada como puro regalo del amor misericord...

#230 La bodega del Niño Jesús

Este pesebre lo compré en octubre de 2017 en la santería de la Basílica de San Francisco, en Buenos Aires. Es de origen italiano, con las figuras del pesebre en miniatura de metal, colocadas dentro de un tonel o barrica para vino. Mirándolo, me vino la idea de la "bodega interior", una imagen que aparece en el " Cántico espiritual ", de san Juan de la Cruz, y que a su vez remite al libro del Cantar de los Cantares . Allí la Amada dice de su Amado: "Él me hizo entrar en la bodega y enarboló sobre mí la insignia del Amor" (Cantar 2, 4). Santa Teresa de Jesús también echa mano de esta imagen de la bodega en su libro " Las moradas del castillo interior " y en " Conceptos del amor de Dios " para referirse a la oración de unión del alma y Dios, oración regalada, en la que el alma se deja llevar a lo más íntimo de sí para saciarse del mismo Dios: "Su Majestad nos ha de meter y entrar él en el centro de nuestra alma" (Moradas ...

#145 Pequeño... por amor

Este pesebre me lo regaló en noviembre de 2014 mi precioso ahijado Tommy. Fue comprado en la santería de Nuevo Schoenstatt, de Florencio Varela (Argentina). Tiene una base de madera ovalada y las tres figuras de la Sagrada Familia en metal. Es una verdadera miniatura ya que toda la pieza apenas mide 3 centímetros por 2,5 centímetros. Y el Niño apenas alcanza los cinco milímetros. Una vez santa Teresa del Niño Jesús, al regalarle una estampa a su hermana Celina para su cumpleaños, anotó en el sobre estas palabras: "Jesús, ¿quien te ha hecho tan pequeño? El amor". Este diálogo se atribuye a san Bernardo, pero más allá de eso, bien podría resumir la mirada que Teresita tuvo al misterio de la Encarnación. Si por amor, Jesús se hizo pequeño, ella, imitándole, también se hizo pequeña por amor... La pequeñez espiritual tiene sabor a bienaventuranza evangélica. Hay que hacerse como niños para entrar al Reino de los Cielos. Solo los pequeños de corazón -¡y no los de corazón pequeñ...