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Mostrando las entradas etiquetadas como San Telmo

Pesebre invitado #47: La casa del pesebre

El 5 de enero de 2017 tuve el regalo maravilloso de conocer a Teresa y Susana Gargiulo, dos mujeres entrañables que me abrieron las puertas de su casa, en el barrio de San Telmo, en Buenos Aires, para conocer de cerca su tesoro familiar: un pesebre monumental, de 400 piezas, que se arma allí mismo, ininterrumpidamente, desde hace 73 años. La tradición la inició Amalia, la madre de Teresa y Susana, cuando comenzó a armar un pesebre pequeño, con las figuras básicas, en la sala de la casa que da a la calle. El nacimiento poco a poco se fue enriqueciendo con figuras, todas de estilo clásico, adquiridas por la propia familia y regaladas por amigos y parientes. Con los años el pesebre se extendió hasta cubrir la totalidad de la sala, de 20 metros cuadrados, con una escenografía muy trabajada y diferentes cuadros dentro del entorno montañoso de Belén. Es realmente impresionante, pero lo más impactante es lo que estas dos hermanas generan desde la que ya todo el mundo conoce en el barrio com...

#178 Niño envuelto

Este Niñito lo compré en agosto de 2015 en una tienda de San Telmo, en Buenos Aires. Es pequeñito, está hecho de cerámica, cubierto con una manta de lana y acostado en una cunita tejida. Relata el Evangelio que, apenas nacido, Jesús fue envuelto en pañales por las manos maternales de María. Dios, hecho Hombre, se dejó envolver. Después del de encarnarse y nacer en las frágiles condiciones de un pesebre, éste es su primer acto de abajamiento. Un Dios desnudo. Que se deja ver vulnerable. Que se reconoce necesitado en su humanidad. Y que así, pide y permite que lo cubran, que lo envuelvan, que lo protejan, que cuiden su vida... porque Él, siendo un Niño, no puede hacer nada por sí mismo. ¿Hay mayor humildad que ésta? "Él, que era de condición divina, no consideró esta igualdad con Dios como algo que debía guardar celosamente: al contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres", dice san Pablo (Filipenses 2, 6-7). El Niñ...