Este pesebre me lo regaló en noviembre de 2015 mi amiga y colega Aldana Vales. Es una campana con las figuras de la Sagrada Familia hecha con madera de olivo. La compró en Nueva York, en la catedral de San Patricio, pero su etiqueta revela su verdadero origen, uno muy significativo: Belén, Ribera Occidental, Palestina. Esto lo convierte en mi primer belén de Belén. En esta pequeña aldea, situada a unos pocos kilómetros de Jerusalén, nació Jesús. También es la tierra natal del rey David y el sitio donde Jacob enterró a Raquel. Pero es en el libro de Rut donde se llama a Belén "casa de pan", una historia bellísima, breve -apenas cuatro capítulos cortos- pero que ofrece mucho de sí para quien en esta vida se resuelva a peregrinar espiritualmente adonde Dios nace. Rut desconocía Belén. De hecho, no era judía, sino que habitaba en la tierra de Moab. Hasta allí habían llegado, huyendo de la sequía y el hambre en Belén, Elimélec, su esposa, Noemí, y sus dos hijos, Majlón y Qui...
«Vayamos hasta Belén y veamos lo que ha sucedido» (Lc 2, 15).