Este pesebre también me lo regaló en marzo de 2010 mi amiga Daniela Vulcano, que lo trajo de la norteña provincia argentina de Salta. Está compuesto por siete piezas en cerámica, con figuras de rasgos indígenas, en vivos colores. En el noroeste argentino existe una tradición religiosa muy antigua, el misachico. También llamado "misa pequeña", "misa desparramada", "missachicuy" o "procesión de los cerros", el misachico es una procesión organizada por una familia o una pequeña comunidad. En el noroeste argentino, en particular en la puna, los cerros y los valles, es muy usual que en los hogares haya una imagen de Cristo, de una advocación de la Virgen o de un santo y que en su día la familia y sus allegados lleven esta imagen en procesión hasta la iglesia más cercana, un recorrido que puede durar horas o días, dependiendo de las distancias a transitar. Para la procesión, la imagen es adornada con puntillas, cintas de colores y flores naturales...
«Vayamos hasta Belén y veamos lo que ha sucedido» (Lc 2, 15).