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Entradas

#168 Jesús en el trabajo

Este pesebre no es comprado ni regalado. Es heredado. Lo compró a finales de 2013 mi amiga y entonces compañera de trabajo Alida Juliani y lo trajo a la oficina para acompañarnos en el Adviento y la Navidad de ese año. Es un pesebre de cerámica, pequeño, de siete piezas, de rasgos indígenas. El pesebre volvió a acompañarnos en el Adviento de 2014. Fue un tiempo difícil para todos, marcado por la partida de nuestra querida Alida, quien antes de marcharse me confió el pesebre. Pasó la Navidad y pedí no desarmarlo. Al regresar en febrero de unos días de vacaciones el pesebre ya no estaba... Nadie sabía qué se había hecho de él... Viendo mi angustia, todos colaboraron en la búsqueda. Pero nada. Ya dándolo por perdido, dos días después lo encontré en una bolsa... ¡Qué alivio! Decidí armarlo en mi escritorio y que allí se quede, conmigo, con todos... Allí está entre papeles, lapicero, teléfono, grabadora, ordenador... En nuestro día a día... Lo miro y me recuerda la alegría de Alida. Me r...

#167 Otro Cristo

En diciembre de 2014 fuimos con mi ahijado Tommy y su familia a "La noche de los pesebres", que se realizó en el espacio cultural La Abadía, que funciona en el antiguo monasterio de San Benito, de Buenos Aires. Como parte del evento, además de la exhibición de nacimientos, hubo otras actividades, como un taller para que los chicos aprendieran a modelar un Niño Jesús en porcelana fría. Me entusiasmé con la idea de que Tommy hiciera uno para mí y él se enganchó. Con paciencia, con amor, con el calorcito de sus manos y siguiendo un modelo acabado, fue dándole forma a la masa hasta conseguir el Niño. ¿No es esto lo que hace el Padre con nosotros cuando nos dejamos? Toma nuestro barro y nos reconstruye, nos moldea, con paciencia, con misericordia... Corrige nuestras imperfecciones con dedos de artesano y con ojos de artista nos imprime belleza. Nos forja al calor de su amor. Y no abandona la obra de sus manos hasta no ver en nosotros el rostro de su Hijo. Así nos configura con J...

#166 Cirio

Este pesebre lo compré en diciembre de 2014 en la librería Don Bosco, de Buenos Aires. Es de la marca Domine y está hecho en resina, con una cavidad en la parte superior para colocar una pequeña vela. La pieza en sí misma simula ser un cirio blanco, que en la parte inferior presenta la figura del Niño Jesús adorado por los tres Reyes. Jesús es la Luz que nace en la cerrada noche de la humanidad. Tal como le ocurrió a los Magos, su luz brilla con mayor intensidad a medida que nos acercamos a Él, que dejamos que Él nazca y anide en nuestros corazones... Esto queda hermosamente representado en el símbolo de la corona de Adviento, formada por cuatro velas que se van encendiendo y acrecentando el resplandor a medida que se acerca la Navidad y por una quinta, de color blanco, que se prende en la liturgia de la Nochebuena. Entonces la intensidad de la luz es plena: la gloria del Dios con nosotros... Y todo ese resplandor que brilla en la oscuridad que hasta entonces nos rodeaba se hace ...

#165 Escalera

Este pesebre lo compré en diciembre de 2014 en la ciudad argentina de Santa Fe. Es una sola pieza, de cerámica, de origen chino, con las figuras de José, María y el Niño Jesús, como formados en escalera. Esta figura me recuerda a la misteriosa escalera de Jacob, aquella por la que los ángeles iban y venían entre el cielo y la tierra. Según se relata en el libro del Génesis (28,10-22), Isaac envía a su hijo Jacob a la tierra de Padán Aram, a buscar mujer para casarse. Se pone en camino pero se hace de noche y decide hacer un alto. Toma una piedra, la usa de almohada y se echa a dormir. Entonces sueña con una escalera que une tierra y cielo. Mensajeros de Dios suben y bajan por ella. Y el Señor, sobre la escala, le habla. Le promete darle aquella tierra en la que duerme y una descendencia por la que todos los pueblos del mundo serán benditos. "Yo estoy contigo, te acompañaré adonde vayas, te haré volver a este país y no te abandonaré hasta cumplirte cuanto te he prometido",...

#164 Jesús dulce, Jesús amor

Este Niñito, sumido en un dulce sueño en una cunita de tela, lo compré en diciembre de 2014 en la santería Asís, del convento de Santa Catalina de Siena, en Buenos Aires, monasterio que albergó una comunidad de monjas dominicas entre 1745 y 1974. Santa Catalina de Siena (1347-1380), doctora de la Iglesia, la que decía que su naturaleza era "fuego", fuego del amor de Dios, tuvo entre sus visiones una del Niño Jesús. En una noche de Navidad, mientras contemplaba en silencio el pesebre, la Virgen le entregó en Niño. Catalina lo acunó, lo besó y le susurró palabras de amor... En una carta escrita en septiembre-octubre de 1379 y dirigida al pintor Andrés De Vanni, meditando sobre la humildad en preparación a la Navidad, Catalina apremiaba a sus hermanos en la fe a encontrarse en el pesebre con Jesús, "dulce y humilde Cordero", para descubrirle allí "con tanta reverencia y con extraña pobreza", "poseyendo la riqueza del Hijo del Dios, que no tiene paña...

#163 La alegría de dar

El libro de los Hechos de los Apóstoles refiere una cita de Jesús en boca de san Pablo: "La felicidad está más en dar que en recibir" (Hechos 20,35). Desde hace unos años tengo la gracia de compartir la misa de la solemnidad de la Inmaculada Concepción de María con mis sobrinos del alma, Tomás y Juan Cruz, y para esa ocasión a los chicos presentes les suelen regalar pequeñas figuras del Niño Jesús. Como ellos reciben dos, ya varias veces Tommy ha tenido la generosidad de regalarme el suyo. Estoy completamente segura de que le hace feliz verme contenta recibiendo al pequeño Jesús, como una niña más... Para el 8 de diciembre de 2014 el gesto se repitió. Tommy se acercó, abrió su mano y me ofreció su pequeño Niño... Pero esta vez su hermano menor decidió imitarle. "Yo también te doy mi Jesús", me dijo Jua, presentándome al Niñito en la palma de su mano. Y pude ver en sus ojos la alegría de dar... la alegría de dar a Cristo.

#162 Ana

Esta medalla con la imagen de la Sagrada Familia me la regaló el 8 de diciembre -día de la Inmaculada Concepción- de 2014 mi amiga Ana, quien la compró en la santería Nuestra Señora del Carmelo, de Buenos Aires. Me la regaló junto con una hermosa tarjeta, también con las imágenes de José, María y el Niño. En el reverso, escribió esta dedicatoria: "Para que cuando la uses, todo el mundo pueda ver el pesebre que llevas en el corazón". ¡Qué augurio más hermoso, de los más bellos que me han dicho! A quien esté leyendo estas líneas, también le auguro lo mismo: quiera Dios que algún día, por su gracia, quien nos vea no nos vea a nosotros sino a Quien habita en nosotros. Que seamos pesebre y que de esa riqueza hable nuestro ser... Hubo una tal Ana -sí, como la que me regaló la medalla- que así vivió. Su vida, una larga vida, fue primero un camino de espera, de fidelidad en la fe, de oración continua, porque creía en la promesa de Dios a su pueblo. Así, esta Ana, una viuda, ...