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Entradas

#162 Ana

Esta medalla con la imagen de la Sagrada Familia me la regaló el 8 de diciembre -día de la Inmaculada Concepción- de 2014 mi amiga Ana, quien la compró en la santería Nuestra Señora del Carmelo, de Buenos Aires. Me la regaló junto con una hermosa tarjeta, también con las imágenes de José, María y el Niño. En el reverso, escribió esta dedicatoria: "Para que cuando la uses, todo el mundo pueda ver el pesebre que llevas en el corazón". ¡Qué augurio más hermoso, de los más bellos que me han dicho! A quien esté leyendo estas líneas, también le auguro lo mismo: quiera Dios que algún día, por su gracia, quien nos vea no nos vea a nosotros sino a Quien habita en nosotros. Que seamos pesebre y que de esa riqueza hable nuestro ser... Hubo una tal Ana -sí, como la que me regaló la medalla- que así vivió. Su vida, una larga vida, fue primero un camino de espera, de fidelidad en la fe, de oración continua, porque creía en la promesa de Dios a su pueblo. Así, esta Ana, una viuda, ...

Pesebres invitados #26: Pesebres de aeropuerto

En noviembre de 2014, cuando emprendía el regreso de un viaje a Perú, me encontré con estos pesebres en una sala de espera del aeropuerto de Lima. Son nacimientos representativos de diferentes sitios de Perú -Iquitos, Puno, Chincha, Arequipa, Ayacucho, Cusco y Apurimac-, con las figuras de la Sagrada Familia con el atuendo típico de cada lugar, así como otros elementos del ambiente que hacen al paisaje y las tradiciones de cada sitio. Cada pesebre hablaba, desde lo autóctono, de un mismo misterio, el de la encarnación y el nacimiento de Jesús, a las miles de personas que habrán pasado ante él, habitantes de otras regiones del Perú y visitantes de otros países, portadores cada uno de culturas muy diversas... Todo el conjunto, la variedad de los pesebres y el sitio para exhibirlos, me pareció una preciosa metáfora de la fe inculturada, de cómo la fe echa raíces en contextos tan diversos y, a su vez, se ofrece como riqueza a todos, independientemente de su origen cultural. Jesús...

#161 Pesebre y cruz

Este pesebre lo compré en noviembre de 2014 en Miraflores, Lima, Perú. Es una cruz para colgar de cerámica, azul, y en el centro está la Sagrada Familia, de rasgos indígenas. ¿Es un pesebre o es una cruz? Lo que me gusta de esta pieza es que une los dos momentos centrales de la vida de Jesús y de nuestra fe: su nacimiento y su pasión, muerte y resurrección, la Navidad y la Pascua. Contemplar esta pieza es asomarse a un doble misterio: lo que de cruz hubo en aquel pesebre de Belén y lo que de pesebre había escondido en la Cruz de Cristo. Jesús nace y muere pobre, despojado, perseguido, a la intemperie del mundo. Solo unos pocos le reconocen verdaderamente como Hijo de Dios y Rey, tanto en el pesebre como en la cruz. Tuvo que nacer en un pesebre porque para sus padres no había lugar en la posada de Belén, un signo anticipado del rechazo que luego padecería Jesús. Me estremece pensar que la entrega de Jesús no fue un acto único y aislado, el de morir en la Cruz. Verdaderamente su muerte...

#160 Epifanía

Este pesebre me lo regaló papá, quien lo compró en Miraflores, Lima, Perú, en noviembre de 2014. Es un retablo ayacuchano, una de las expresiones más típicas de la artesanía peruana. Se trata de un cajón de madera, con puertas, pintado a mano con motivos florales, y dentro las figuras del pesebre hechas en pasta. La escena es la de la Epifanía, la manifestación del Señor a los Reyes y los pastores. Hay una explosión de color, que a su modo habla de lo inefable de este momento. Hay ángeles, un cielo que parece abrirse... Hasta esos rayos vestidos de plata y oro, como una señal del Padre indicando quién es su Hijo muy amado, como en el Jordán, como en el Tabor... Y todo ello contenido en un cajoncito muy humilde, que, cerrado, por fuera, no resulta siquiera atractivo... Dios a veces regala la gracia especialísima de manifestársenos de un modo sublime, imborrable, epifánico... como a quien se le abren de par en par, ante sus ojos asombrados, las puertas de este retablo. Pero mayormente...

#159 Gallina

Este pesebre lo compré en noviembre de 2014 en Miraflores, Lima, Perú. Es una gallina de cerámica, con coloridos motivos, que, como bajo un ala invisible, guarda las figuras del pesebre. Es consolador pensar que así nos desea cobijar Dios, como una gallina que cubre a sus pollitos con sus alas. Este anhelo paternal-maternal lo experimentó el propio Jesús cuando, apesadumbrado por la falta de conversión de muchos de su pueblo, exclamó: "¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los enviados, cuántas veces quise reunir a tus hijos como la gallina reúne a los pollitos bajo sus alas; y tú no quisiste!" (Lucas 13,34, Mateo 23,37). Es un lamento lleno de amor, propio de quien siempre espetará a sus hijos, como el padre del hijo pródigo, porque le resulta contrario a su naturaleza el cerrar su corazón, el dejar de ofrecer sus alas. ¿Qué hay bajo las alas de Dios? Hay escondite, hay refugio, hay sombra y calor, hay protección, descanso. Es un sitio para abrirse...

#158 Pimpollo

Este pequeño pesebre lo compré en el centro histórico de Lima, Perú, en noviembre de 2014. Las figuras del pesebre están dentro de una florcita lila, un pimpollo, que es vida naciente, figura y testigo del nacimiento de la Vida. Pimpollo es una flor a punto de abrirse o con los primeros pétalos desplegándose. Pero también es un término que se usa para nombrar al tallo incipiente que crece en una planta o a un árbol que recién empieza a desarrollarse. Escribió fray Luis de León (1527-1591) que "Pimpollo" es el primer nombre dado a Cristo, en tanto flor, germen, brote, retoño, fruto. Y se basa en citas de los profetas Isaías, Jeremías y Zacarías: • "En aquel día el Pimpollo del Señor será en grande alteza, y el fruto de la tierra muy ensalzado" (Isaías 4,2). • "Y haré que nazca a David un Pimpollo de justicia, y haré justicia y razón sobre la tierra" (Jeremías 33,15). • "Yo haré venir a mi siervo el Pimpollo" (Zacarías 3,8). • "Veis un va...

#157 Fortaleza

Este pesebre lo compré en Miraflores (Lima, Perú), en noviembre de 2014. Es una sola pieza, de cerámica, con las figuras de la Sagrada Familia dentro de un "torito de Pucará", uno de los objetos cerámicos más representativos de la artesanía peruana. El toro es para muchísimas culturas símbolo de fuerza. En el salmo 92, el hombre justo canta así, agradecido, la fortaleza que le viene de Dios: "a mí me das la fuerza de un toro". La fortaleza es don del Espíritu Santo. Nos capacita para resistir tentaciones, para soportar las adversidades y para llevar adelante grandes obras para la gloria de Dios. Pero si el toro habla de fuerza, el pesebre, en cambio, remite a la debilidad propia de un niño recién nacido, a la fragilidad de una vida que apenas asoma. Puede entonces resultar desconcertante que Dios, siendo fuerte, se haya hecho débil en el Niño de Belén. Sí, Jesús también asumió nuestra debilidad -menos en el pecado- y con ello nos enseñó el camino de la humildad, ...