Ir al contenido principal

#259 Mamushka


Este pesebre me lo regaló mi papá en noviembre de 2018. Está hecho en China, en madera, a la manera de las mamushkas, como llamamos en Argentina a las muñecas rusas matryoshkas.
Estas muñecas se caracterizan por ser piezas de tamaño consecutivo, que se abren por la mitad y que entran una dentro de la otra, hasta llegar a la más pequeña, que no se abre.
En este caso son seis figuras del pesebre y la más pequeñita es la del Niño Jesús. De modo que si todas las piezas están guardadas unas dentro de otras, lo que está en el más profundo centro es Jesús.
Me pareció una hermosa imagen de la inhabitación de Dios en el alma. Debajo de tantas capas exteriores e interiores, de las máscaras que nos fabricamos, los lastres que cargamos y de todo aquello que, en realidad, no es de Dios, debajo de todo esto, cuando lo removemos, cuando lo quitamos, hallamos la Presencia de Dios.
Para descubrir y gozar de esta Presencia necesitamos entrar dentro de nosotros mismos, en nuestra interioridad, hasta llegar al centro del alma y encontrarnos con Dios, que no es un concepto ni una idea, sino que se nos revela como Persona.
Es una Presencia amorosa a la que accedemos por la gracia de la fe, Presencia viva, íntima, cotidiana... esa dulce compañía del Dios hecho Hombre que anida, pequeño por amor, en el pesebre de nuestra interioridad más profunda.



"¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno,
donde secretamente 
solo moras!"
San Juan de la Cruz, 
"Llama de Amor viva"

"Olvido de lo creado, 
memoria del Creador,
atención a lo interior 
y estarse amando al Amado". 
San Juan de la Cruz

Comentarios

Entradas populares de este blog

#254 Un ajuar para el Niño

Este Niño precioso me lo regaló mi amiga Annie Calzia en julio de 2018. Lo trajo de Santiago de Chile y por eso acudí a Teresa de los Andes (1900-1920), carmelita chilena canonizada en 1993, para escribir estas líneas. En una de sus cartas a su prima Herminia Valdés Ossa, Teresa le da algunos consejos para vivir el tiempo de Adviento, que está a punto de empezar. "Prepárate para Navidad. Piensa todos los días en Jesús que, siendo Dios eterno, nace como un tierno Niño; siendo Todopode­roso, nace pobre, sin tener con qué resguardarse del frío. Necesita de su Madre para vivir, siendo Él la Vida", le escribe a su prima, a quien llamaba cariñosamente "Gordita". Y a continuación le hace una "lista" para que le prepare un "ajuar" al Niño Jesús: "Camisitas para abrigarlo: cinco actos de amor diarios y deseos de recibirlo en la Comunión. 'Jesús mío, ven a mi pobre corazón, que sólo desea latir por Ti'. Mantillas para envolverle sus pi...

Niño invitado #42: Atlas y el Niño Jesús

A este Niño lo conocí en octubre de 2016, cuando visité la catedral católica de San Patricio, en Nueva York. La imagen del Niño Jesús es más bien pequeña y está un poco escondida, justo atrás del altar mayor, sobre las escaleras de acceso a la cripta. Con la mano derecha hace un gesto de bendición y en la palma de la izquierda sostiene una pequeña esfera dorada, que representa al mundo. En la base de la imagen se puede leer esta frase en inglés: "Holy Child of Earth and Heaven, we beseech thee hear us" ("Bendito Niño de la Tierra y el Cielo, te rogamos que nos oigas"). Buscando alguna información sobre esta imagen -que quizá pasa un poco desapercibida por el sitio donde está colocada y ante lo impactante que resultan muchos otros rincones de la catedral-, encontré un relato de Bruce Larson (1925-2008), un pastor protestante que en uno de sus libros hace un curioso contrapunto entre el pequeño Niño de San Patricio y otra imagen que se puede ver a pocos metros de la...

#275 El pozo de Belén

Este pesebre me lo regaló en mayo de 2019 mi amiga Daniela Temelini. El nacimiento fue hecho por la hermana de Daniela, carmelita descalza del Monasterio Santa Teresa de Jesús, de Buenos Aires. Cuando lo vi, lo que más me llamó la atención fue un aljibe al costado del pesebre. ¿Qué hace un pozo de agua allí? Lo curioso es que en Belén no hay uno sino tres pozos de agua históricos, cisternas cavadas en la roca, a poca distancia de la iglesia de la Natividad. Son los pozos del rey David, asociados al episodio de los tres valientes soldados que irrumpen en el campamento de los filisteos para buscar agua, narrado en el segundo libro de Samuel y el primero de Crónicas: "Estos tres, los más valientes de los treinta, bajaron juntos donde David, a la caverna de Adulam, en el tiempo de la siega, mientras que una tropa de filisteos acampaba en el valle de Refaím. David estaba en el refugio y había en Belén una guarnición filistea. Se le antojó decir a David: '¡Cómo me gustaría be...