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Entradas

#288 Altiplano

Este pesebre me lo regaló mi mamá en diciembre de 2021. Está pintado a mano por la artista y diseñadora Marga Martín, de Mar del Plata (Argentina), quien presenta la escena del nacimiento en un paisaje altiplánico, entre cerros y cactus. Es un entorno desértico, solitario, silencioso... inmenso y lleno de vida, para quien sabe descubrirla y apreciarla. Decía el jesuita español Josep Fernández de Henestrosa -a quien apodaban PPH-, que el altiplano es que, en estos lugares en los que, por silenciosos y solitarios, parece que todos se han olvidado d que existe y es allí en donde uno empieza a comprender "lo que es sentirse acompañado y lo que es acompañar a la gente". Por eso, no cuesta nada imaginar un pesebre en pleno altiplano... casi el lugar perfecto para descubrirse acompañado -amado- por el Dios-con-nosotros. Fernández de Henestrosa, quien vivió en el Altiplano boliviano entre 1972 y 2001, sirviendo entre el pueblo aymara, supo bien lo que era esa sensación de soledad ...

#287 Partitura de mi risa

Este almanaque 2022 me lo regaló mi mamá. Tiene una imán con la imagen del pesebre que incluye otro imán: la sonrisa y, más que sonrisa, la risa de la Virgen. De modo que cada vez que mire el almanaque este año, sea un buen día o uno complicado, me encontraré con el rostro de María regalándome su alegría. ¿De qué se ríe la Virgen? No abundan las representaciones de María exultante de alegría, pero no debería ser así. Pese a las muchas dificultades y los duros dolores que vivió la Virgen, es la mujer más plenamente alegre, la que conoce y vive el gozo de Dios y la que llevó en sí la fuente misma de la verdadera alegría, que es Jesús. "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo". "Mi espíritu se alegra en Dios, mi Salvador". La alegría verdadera, el buen humor e, incluso, la risa sana son signos de vivir en la presencia de Dios una existencia humana no exenta de dificultades y sufrimientos pero llena de gracias divinas que ayudan a atravesarlos. Jesús, siendo pl...

#286 San José, abrazando el sueño de Dios

Esta figura me la regalaron mis padres en diciembre de 2020.  Es obra de Miguel Sáez Vuscovich, artista en cerámica de Mendoza (Argentina), y representa a san José abrazando a María y al pequeño Jesús. San José tiene la cabeza reclinada y los ojos cerrados. Parece estar dormido, seguramente soñando con aquello que abraza: la familia que Dios Padre le confía. El Evangelio narra cómo el Padre, a través de cuatro sueños, hace partícipe a san José de su proyecto de amor, el plan de salvación, el "sueño de Dios" para nosotros. Dios le encomendó a san José el cuidado paternal del Hijo encarnado y de la Virgen María, acogerlos como verdadera familia, proteger sus vidas, sustentarlos con su trabajo, animarles en los tiempos difíciles del exilio, del regreso y del volver a empezar... San José sintonizó su sueño con el sueño de Dios, que no es otra cosa que sintonizar con la voluntad divina. Al despertar, nunca vaciló y, sin demoras, hizo realidad lo soñado... Actuar así le supuso tene...

Pesebre invitado #78: Esperando al Niño Jesús en Bolivia

Éste es el nacimiento que mi amiga Gina Baldivieso de Arze arma cada año en su casa en La Paz, Bolivia. Tiene sabor a tradición familiar y a renovada esperanza. A costumbres de antaño y a creatividad siempre nueva. Al fin y al cabo, Quien nace en la gruta de Belén es la "Hermosura siempre antigua y siempre nueva" de la que habla san Agustín. Les comparto lo que Gina misma escribió sobre su pesebre... "Quien trae los regalos a casa no es Papá Noel, es el Niño Jesús, o Manuelito, como se le llama popularmente en Bolivia. Esa es la tradición inculcada por mis papás desde que tengo memoria. Y precisamente entre mis primeras memorias más queridas están las relacionadas con las fiestas de fin de año, empezando por los despertares en las mañanas de víspera de la Navidad con la emoción de poner el pesebre o belén, o “armar el nacimiento”, como le decimos aquí en mi país. Fue mi papá quien contribuyó a esa emoción, pues pese a que mi hermana y yo éramos muy pequeñas, nos permiti...

Pesebre invitado #77: Un pesebre oratoriano

Niños, adolescentes, jóvenes "de corazón", corren al encuentro del Dios-con-nosotros que los espera en un sitio sencillo, humilde, pero donde la alegría es el aire que se respira. María y José están también allí, participando de la fiesta del abrazo del Dios hecho hombre con los pequeños del Reino... ¿Piensan que hablo del pesebre? ¡No! Hablo del oratorio salesiano, que de pesebre tiene bastante: sitio privilegiado para el encuentro con Jesús, para comenzar a tejer una relación personal de amor con Él junto a otros "pequeños" que también están llamados a su amistad. Viajamos virtualmente hasta el Oratorio Salesiano del Rímac (Lima, Perú), donde en el Adviento 2020 han montado un bellísimo nacimiento con figuras de tamaño natural, proyecto animado por el padre José Luis 'Pepe' Sánchez, salesiano de Don Bosco, con la participación de los chicos y animadores del oratorio, colaboradores y hermanos salesianos de la comunidad. La escena se hunde en la serena noc...

#285 Bienaventuranzas del pesebre

¡Muchas felicidades! Así parece saludar Jesús, de brazos abiertos, desde este pequeño pesebre calado en madera y montado en una tarjeta. Me lo regaló mi mamá para la Navidad de 2019 y es de Arte Sano. Cuando leí "felicidades" me pregunté qué es la felicidad para Jesús e inmediatamente pensé en las Bienaventuranzas. La felicidad de la que habla Jesús no es la felicidad que propone el mundo... El sacerdote francés Jacques Philippe tiene un hermoso libro de meditación sobre las Bienaventuranzas, aquellas proclamadas por Jesús en el sermón de la montaña. Se llama "La felicidad donde no se espera". Philippe observa que Jesús da una magnífica respuesta de felicidad a la multitud sufriente, pero en un lenguaje muy diferente del que se podría esperar. "Lo que les propone no es una felicidad humana, según la imagen que se presenta habitualmente, sino una felicidad inesperada, encontrada en situaciones y actitudes que no van espontáneamente unidas a la idea de felicidad....

Ocho años... testigos de Luz

Hace ocho años que escribo sobre pesebres y creo que es un buen momento para hacer memoria agradecida, primero, al Señor, por la gracia de dejarme asomar y adentrarme en su misterio tantas veces  y, segundo, a tantas personas que en estos años me han regalado o compartido pesebres, obsequiándome  esas "excusas perfectas" para hablar del amor de Dios... Hoy, en particular, quiero agradecer a esas personas maravillosas que conocí escribiendo este blog, personas que también aman los pesebres pero, mas aún, al Niño que se nos ofrece allí, personas que me han compartido generosamente su modo de vivir y acercar este misterio a los demás... Pienso en Héctor Coquibus, el entrañable dueño y conductor del "taxi-pesebre", en las queridas Teresa y Susana Gargiullo, las dueñas de la "casa del pesebre" de San Telmo y que me regalaron una de las mejores vísperas del día de Reyes de mi vida... Pienso en Adela Oviedo Gutiérrez Báez y su vidriera repleta de pesebres que no ...