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Pesebre invitado #72: Cinerario

Esta foto la tomé en septiembre de 2019 en la parroquia Santa María, en Almagro, Buenos Aires. Corresponde a un mural inaugurado en junio de 2019 en una de las paredes de la sala del cinerario parroquial. Es un sitio muy especial. Las personas acuden allí a rezar por sus seres queridos fallecidos. Y a no pocos les llama la atención que, en un espacio donde se piensa a menudo en la idea del fin de esta vida, haya un elemento que nos haga reparar en el inicio de la vida, como lo es una escena de nacimiento, y en la Vida verdadera, que es y que nos da Jesús. Unas palabras, escritas por el padre Alberto Sorace, párroco de Santa María, justifican la elección de esta imagen: "Muchos se preguntarán por qué un pesebre en el cinerario, y el motivo es simple. Considero que el cinerario es un espacio de vida. Jesús nació y se hizo hombre para que podamos alcanzar la resurrección; sin la navidad, nada sería posible. Todo comenzó en Belén y continúa con la cruz y resurrección". Tamb...

#276 El sembrador salió a sembrar

Este pesebre me lo regaló en julio de 2019 mi amiga Cris Terceiro. Tiene seis piezas y está hecho con fibra de hoja de chaguar -o caraguatá, en guaraní-, una bromelia del monte, muy utilizada para la elaboración de artesanías entre los pueblos aborígenes, especialmente los wichís. Los tres reyes tienen en sus manos lo que parece ser el fruto de la bromelia, una baya que contiene las pequeñas semillas de esta planta. ¿Representan el oro, el incienso y la mirra que le traen al Niño Dios? No, no es lo que traen sino lo que se llevan: la semilla. El sembrador salió a sembrar. Y el sembrador era a la vez semilla. La semilla es la Palabra. Y la Palabra es el Verbo. Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. La semilla que es Jesús, Dios hecho Hombre, fue dada a los primeros hombres que le adoraron en esa gruta de Belén.  El sembrador salió a sembrar y la semilla cayó en la tierra de aquellos adoradores del Dios-con-nosotros. Y solo Él sabe qué clase de terreno resultaron ...

#275 El pozo de Belén

Este pesebre me lo regaló en mayo de 2019 mi amiga Daniela Temelini. El nacimiento fue hecho por la hermana de Daniela, carmelita descalza del Monasterio Santa Teresa de Jesús, de Buenos Aires. Cuando lo vi, lo que más me llamó la atención fue un aljibe al costado del pesebre. ¿Qué hace un pozo de agua allí? Lo curioso es que en Belén no hay uno sino tres pozos de agua históricos, cisternas cavadas en la roca, a poca distancia de la iglesia de la Natividad. Son los pozos del rey David, asociados al episodio de los tres valientes soldados que irrumpen en el campamento de los filisteos para buscar agua, narrado en el segundo libro de Samuel y el primero de Crónicas: "Estos tres, los más valientes de los treinta, bajaron juntos donde David, a la caverna de Adulam, en el tiempo de la siega, mientras que una tropa de filisteos acampaba en el valle de Refaím. David estaba en el refugio y había en Belén una guarnición filistea. Se le antojó decir a David: '¡Cómo me gustaría be...

#274 Santos de barro

Este pesebre lo compré en mayo de 2019 en la tienda Arca da Terra, en Recife (Brasil). Fue hecho en barro por la artista Lenys -Grecylene Mascarenhas da Rocha-, de Tracunhaém, una ciudad del estado de Pernambuco que se distingue por su artesanía en barro. La imagen de Dios como el alfarero que da forma a nuestro barro aparece varias veces en la Biblia, empezando por el relato en el Génesis de la creación del hombre a partir de polvo de la tierra. "Tú, Señor, eres nuestro Padre. Nosotros somos el barro, Tú eres el alfarero; Todos somos obra de tu mano" (Isaías 64, 8). El barro es muchas veces menospreciado como algo sucio, corriente, sin valor. Sin embargo, el Alfarero no tiene repugnancia alguna de tomarlo en sus manos, darle forma y, al contemplar su obra, admirarse: "Y vio Dios que era bueno". No obstante, nosotros tendemos a rechazar nuestro barro, nos damos por perdidos sin considerar que Dios no solo conoce de qué estamos hechos sino que nos ama y es cap...

#273 Niño origami

Este Niño me lo regaló en abril de 2019 mi amiga María Paulina Rodríguez Huertas. Lo hizo ella misma con papel, siguiendo la técnica del origami, un antiguo arte oriental que con el correr de los siglos se ha vuelto muy popular en todo el mundo. La palabra "origami" procede de dos vocablos japoneses: "ori", que significa "doblar", y "kami", que es "papel". También conocido en español como papiroflexia, el origami es básicamente eso: transformar, mediante sucesivos plegados, una simple base de papel, cuadrada o rectangular, hasta llegar a una figura tridimensional, verdadera obra de arte. Se trata de una técnica que requiere paciencia, gran creatividad y una enorme dosis de destreza porque en el origami más puro no hay más herramientas que los dedos de las manos, la mente y el corazón artístico: no se puede cortar, ni pegar ni pintar. Viendo a mi Niño origami he pensado en Dios Padre Creador. Esta idea ya la han tenido otros, po...

#272 El Niño que hace florecer el desierto

Este pesebre me lo regaló mi amiga Marina Guillén en marzo de 2019. Es un pequeño retablo ayacuchano y lo trajo de San Pedro de Atacama, en el norte de Chile, puerta de entrada al gran desierto de Atacama, el más árido del mundo, según dicen, y uno de los mejores lugares del planeta para observar el cielo. Es un sitio inhóspito, como gran parte de los cerca de 50 millones de kilómetros cuadrados de áreas desérticas que cubre un tercio de la superficie terrestre. Árido, desolado, escaso en agua y alimentos, el desierto representa un desafío para el ser humano: le enfrenta a su vulnerabilidad, sus límites, su soledad, sus necesidades más esenciales y profundas. La palabra "desierto" viene del latín "desertus" y significa "abandonado". Es, sin duda, un ámbito temido porque, a priori, parece que no hay nada bueno en el desierto y que incluso representa una amenaza para la supervivencia humana. Sin embargo, el desierto ocupa un lugar de privilegio en la gran ...

#271 Monserrate

Este pesebre me lo regaló en marzo de 2019 mi amigo Sebastián Meresman. Las figuras son miniaturas hechas en bronce, presentadas dentro de una caja con forma de corazón, y vienen literalmente de las alturas: el santuario del Señor Caído que se encuentra en la cima del cerro Monserrate, de 3.152 metros de altura y a cuya sombra se encuentra la ciudad de Bogotá, capital de Colombia. Este sitio, además de ser punto de peregrinación y un área de bellezas naturales, está lleno de leyendas e historias curiosas, como la del canadiense Harry Warner, el equilibrista que atravesó 890 metros sobre una cuerda floja tendida entre el vecino cerro de Guadalupe y el Monserrate, con el río San Francisco por debajo. Aquella hazaña la concretó el 20 de diciembre de 1895. Warner era una mezcla de showman con deportista extremo del siglo XIX, famoso por dar este tipo de espectáculos en diferentes países. Con los ojos vendados y una larga vara en sus manos, Warner caminó sobre la cuerda. En un punto ...