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#190 Hemos visto su estrella y venimos a adorarle

Este pesebre me lo regaló mi mamá en diciembre de 2015. Es muy sencillo, pequeño, hecho de cartón y con un imán. La imagen es también muy simple: José, María y el Niño en el pesebre. Y una gran estrella, la que condujo a los magos de Oriente hasta la gruta de Belén. La luz de aquella estrella tenía un propósito: señalar el sitio exacto en donde encontrar a Jesús, guiar hasta ese punto a los adoradores. "Hemos visto su estrella y venimos a adorarle" (Mateo 2, 2). La luz de la estrella de Belén me recuerda la luz que hoy también guía a los adoradores hasta el sitio donde está Jesús: es la luz de la lámpara que siempre se encuentra junto al sagrario. Jesús está igual de presente hoy en el sagrario que hace veintiún siglos en el pesebre de Belén. Es el mismo: su mismo Cuerpo, su misma Sangre, su misma Alma y su Divinidad. Y con un abajamiento muy similar, entonces como un débil niño, hoy como una simple hostia. Llama la atención del relato de los magos que, siguiendo la es...

#189 Amigo invisible

En diciembre de 2015 con mis compañeros de trabajo jugamos al "amigo invisible" para Navidad. Por sorteo, cada uno debía hacer un regalo, de manera anónima, a uno de sus compañeros. El regalo que me hicieron fue un pesebre, hecho con vellón, traído de la ciudad argentina de Córdoba. Me encantó y, sin saber quién me lo había regalado, fui agradeciendo uno por uno... hasta que descubrí la identidad de mi "amigo invisible", Aitor Iturria, a quien agradezco el gesto delicado de alegrarme el corazón regalándome algo que sabe que me gusta y valoro tanto... Esto del "amigo invisible" me hizo pensar en cuántos bienes -materiales y espirituales- recibimos a lo largo de nuestra vida sin enterarnos nunca de qué manos provienen. De cuántas cosas que recibimos en nuestros primeros años de vida no somos conscientes... no podemos recordar quién nos acunó con paciencia aquella noche que éramos llanto vivo... Sabemos que nuestros padres o abuelos habrán hecho muchos de...

#188 Tilincho

Este pesebre me lo regaló en diciembre de 2015 mi amiga Gina Baldivieso de Arze, de La Paz, Bolivia. "Es un nacimiento tiilincho", me dijo. "¿Un qué?"... Aunque sí había visto ya pesebres de este estilo, nunca antes había escuchado esa palabra... El “tilincho” es una figura en miniatura, hecha de barro, cocida y pintada, con características de hombres o mujeres andinos: tez cobriza, vestimenta tradicional y costumbres indígenas y mestizas. Los pequeños muñecos siempre tienen una expresión alegre, ojos grandes y un sonrisa amplia. Normalmente representan escenas de la vida cotidiana o de oficios típicos de la cultura boliviana. Pero también está muy difundido el uso de estas pequeñas figuras en la confección de pesebres. Por lo que pude rastrear, la invención de los "tilinchos" es un asunto disputado: se la atribuyen al historiador y artista plástico Ronald Roa Balderrama , del grupo Pukara; al arquitecto Jimmy Ledezma , que integró ese mismo colectivo de...

#187 Nacimiento characato

Este pesebre me lo regaló en diciembre de 2015 mi amiga Annie Calzia. Es un pequeño pesebre, de nueve piezas en miniatura, con la representación del nacimiento en estilo characato. Characato es uno de los distritos de la provincia de Arequipa, en Perú. Está rodeado de cerros y tiene un manantial llamado Ojo del Milagro o Agua del Milagro. El nombre Characato podría ser una derivación de la voz quechua chakra y, de hecho, se utiliza como sinónimo de chacarero en Arequipa. El pesebre characato nació hace casi tres décadas de las manos del ceramista peruano Eduardo Gonza Aragón, quien quiso crear un nacimiento de arcilla con elementos propios de la cultura arequipeña. En este nacimiento José es un loncco -como se denomina en Arequipa al campesino que vive en una chacra- de gruesos bigotes negros, camisa arremangada, pantalón y pies descalzos; María es una lechera vestida con falda negra, blusa blanca y delantal rojo; y el Niño Jesús está desnudo y boca abajo, sobre su cunita. Tanto Ma...

#186 Mejillas

Este pesebre me lo regalaron en diciembre de 2015 mamá y papá. Lo compraron en Buenos Aires, pero fue hecho en China. Es una única pieza, de resina, con las figuras de José, María y el Niño "rellenitos". Los rostros redondeados, las mejillas sonrojadas, le dan una expresión muy tierna, en particular a la Virgen. Como los ojos, "espejo del alma", las mejillas también tienen ese poder de revelar exteriormente, en el rostro, lo que pasa por el corazón de una persona. Sentimientos como la alegría, la timidez, incluso la ira, se traslucen en las mejillas... ¿Qué revelan las mejillas de María? "Tienes tan castas y hermosas las mejillas, Virgen pura, que en fragancia y hermosura son azucenas y rosas", dice fray Luis María Llop en su poema "Lo mejor de la Virgen" . El Dios enamorado que habla en el Cantar de los Cantares le lanza este elogio a su Amada para exaltar su belleza: "Como cortes de granada son tus mejillas, detrás de tu velo". Y ...

#185 Bajo las alas de Dios

Este pesebre, de una sola pieza, lo compré en Buenos Aires en diciembre de 2015. Un par de alas cobija el nacimiento de Jesús, signo del amor de Dios Padre. En los salmos aparece varias veces esta figura, la de las alas de Dios, para expresar la protección, el refugio, el amparo que prodiga Dios. "Guárdame como a la niña de los ojos, a la sombra de tus alas escóndeme de los malvados que me asaltan, del enemigo mortal que me acorrala" (Salmo 17). "Piedad de mí, oh Dios, piedad, que me refugio en ti; me refugio a la sombra de tus alas, hasta que pasa la calamidad" (Salmo 57). "Te cubrirá con sus plumas, y bajo sus alas te refugiarás" (Salmo 91). Esas alas no solo son un escondite en el que refugiarse, una barrera de protección ante el mal. Son también casa, "tienda de Dios", calor de hogar que nos hace pedir: "Quiero hospedarme siempre en tu tienda, refugiado al amparo de tus alas" (Salmo 61). Y en ese hogar de las alas de Dios que no...

#184 El sueño del Niño Jesús

Este Niño, uno de los más preciosos que he visto, me lo regaló en diciembre de 2015 Eduardo Molinari, un hermano de la parroquia. Contemplar esta figura da mucha serenidad: Jesús descansa plácidamente, nada parece turbarlo. Todo en su rostro habla de reposo. En esta época de tanta agitación y ajetreo... ¡¿quién pudiera dormir así?! Sin embargo, en este sueño de Jesús hay algo misterioso... tan misterioso como su condición de verdadero Dios y verdadero Hombre: ¿Cómo, siendo Dios, duerme? ¿Cómo, siendo Hombre, vela? "Tu guardián no duerme, no duerme ni reposa", dice el salmista sobre Dios (Salmo 120, 3-4). Dios no nos saca los ojos de encima, ni para dormir. Nos cuida siempre. ¿Qué hace entonces Jesús durmiendo? Meditando sobre el sueño de Jesús en el pesebre, san Alfonso María de Ligorio dice que el descanso del Niño fue muchas veces interrumpido por la dureza de aquella "camita excesivamente dura y molesta" y por el rigor del frío que reinaba en la gruta de Bel...