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#158 Pimpollo

Este pequeño pesebre lo compré en el centro histórico de Lima, Perú, en noviembre de 2014. Las figuras del pesebre están dentro de una florcita lila, un pimpollo, que es vida naciente, figura y testigo del nacimiento de la Vida. Pimpollo es una flor a punto de abrirse o con los primeros pétalos desplegándose. Pero también es un término que se usa para nombrar al tallo incipiente que crece en una planta o a un árbol que recién empieza a desarrollarse. Escribió fray Luis de León (1527-1591) que "Pimpollo" es el primer nombre dado a Cristo, en tanto flor, germen, brote, retoño, fruto. Y se basa en citas de los profetas Isaías, Jeremías y Zacarías: • "En aquel día el Pimpollo del Señor será en grande alteza, y el fruto de la tierra muy ensalzado" (Isaías 4,2). • "Y haré que nazca a David un Pimpollo de justicia, y haré justicia y razón sobre la tierra" (Jeremías 33,15). • "Yo haré venir a mi siervo el Pimpollo" (Zacarías 3,8). • "Veis un va...

#157 Fortaleza

Este pesebre lo compré en Miraflores (Lima, Perú), en noviembre de 2014. Es una sola pieza, de cerámica, con las figuras de la Sagrada Familia dentro de un "torito de Pucará", uno de los objetos cerámicos más representativos de la artesanía peruana. El toro es para muchísimas culturas símbolo de fuerza. En el salmo 92, el hombre justo canta así, agradecido, la fortaleza que le viene de Dios: "a mí me das la fuerza de un toro". La fortaleza es don del Espíritu Santo. Nos capacita para resistir tentaciones, para soportar las adversidades y para llevar adelante grandes obras para la gloria de Dios. Pero si el toro habla de fuerza, el pesebre, en cambio, remite a la debilidad propia de un niño recién nacido, a la fragilidad de una vida que apenas asoma. Puede entonces resultar desconcertante que Dios, siendo fuerte, se haya hecho débil en el Niño de Belén. Sí, Jesús también asumió nuestra debilidad -menos en el pecado- y con ello nos enseñó el camino de la humildad, ...

#156 Plumas

Este pesebre lo compré en noviembre de 2014 en el centro histórico de Lima, Perú. Es una única pieza, pequeña, de colgar, hecha en cerámica y pintada en vivos colores. Las figuras del pesebre están enmarcadas en una especie de corona, de la que cuelgan plumas multicolor, elementos característicos y muy valiosos de la Amazonía peruana. ¿Pueden unas sencillas plumas ser ofrenda para el Niño Dios? La escritora Gabriela Kast rescató de un relato de autor desconocido el tierno esfuerzo de una niña por secretamente juntar plumitas para el Niño Jesús... El cuento se llama " Paulita se prepara para Navidad ": "Todos los años, al aproximarse la fiesta de navidad, acontecía algo singular en Paulita. Cuenta su mamá: 'Cuatro semanas antes de Navidad, Paulita dice adiós a sus juguetes y se transforma en una niñita tan obediente que encanta. Pero con la llegada del Año Nuevo vuelve a ser la niña de siempre'. Admirada, la madre contempla estos cambios tan bruscos. Ni ella, ...

#155 Chullo

Este pesebre lo compré en noviembre de 2014 en el centro histórico de Lima, Perú. Es una sola pieza, de cerámica, donde las figuras de la Sagrada Familia están dispuestas dentro de un chullo, gorro de lana típico de los Andes peruanos, hecho en colores llamativos y usualmente con orejeras para protegerse del frío. En muchos pesebres peruanos, el Niño Dios aparece ataviado con un chullo. Un cuento de la escritora peruana Alfonsina Barrionuevo, titulado " El hermanito de Dios ", relata de modo encantador cómo Rosendo, un muchacho de la Puna peruana, se topa en plena noche con el travieso Niño Jesús, que se ha escapado del pesebre de una iglesia y ahora tirita de frío, desnudo, entre las ortigas. "Se inclinó y tocó con miedo la espiga rubia de su pelo. El vaho que se desprendía de su cuerpo se convertía en cristales", cuenta el cuento. El Niño se puso a llorar y el muchacho se inclinó aún más para calmarle... –¡Ay wayqey! ¡Ay sunqucha, ama waqaychu! (¡Ay hermanito! ...

#154 Místico búho

Este pesebre lo compré en Miraflores (Lima, Perú), en noviembre de 2014. Es una sola pieza, pequeña, de cerámica en vivos colores. Las figuras del nacimiento, de estilo indígena, están colocadas como en la panza de un búho. Dicen que los búhos pueden ver en la oscuridad total. En la noche más cerrada, a la que muchos temen, el búho es capaz de ver lo que otros no. "Místico búho". Éste es uno de los apodos más peculiares que encontré de san Juan de la Cruz, poeta, místico y un verdadero experto en guiar a las almas a través de las noches oscuras... Para llegar a Dios, el alma debe atravesar su "noche oscura" y sufre la pena de reconocerse ciega, de andar a tientas, el temor de extraviarse y de no encontrar lo que tanto desea. En esa noche, a veces "adolece, pena y muere" porque el Amado parece "escondido", parece haberle abandonado... Entonces reclama: "¡véante mis ojos!". Pero sigue su búsqueda, guiada solo por la luz de la fe....

#153 Calabaza del peregrino

Este pesebre lo compré en noviembre de 2014 en el centro histórico de Lima, Perú. Las figuras de la Sagrada Familia y de los animales en el pesebre han sido grabadas y pintadas en colores ocres y tierra sobre la superficie de una pequeña calabaza, vaciada, hecha para colgar. Además de alimento, la calabaza ha sido utilizada como recipiente por muy diversas culturas desde la antigüedad. Los peregrinos del camino de Santiago solían llevar una calabaza sujetada al bastón o asida a la cintura. Dentro llevaban agua, agua para saciar la sed del camino, agua símbolo de la búsqueda interior de todo peregrino. Y es que un camino espiritual se emprende con sed, sed del Dios vivo: se sale con ansias de encontrar una fuente, la fuente del Agua Viva. "Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío; mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo", clama el salmista (Salmo 42). Esta sed nos impulsa a ponernos en marcha. Pero en el camino sentiremos mayor sed que l...

#152 Excelencia

Este pesebre me lo regaló papá y fue comprado en el centro histórico de Lima, Perú, en noviembre de 2014. Está compuesto por cuatro piezas, en colores liláceos y blanco, con motivos florales ayacuchanos. El conjunto lo componen las figuras de José, María con el Niño en brazos, y dos alpacas, camélidos típicos de los Andes peruanos. Este bello pesebre es de cerámica de Quinua, un pueblo de Ayacucho (Perú) muy conocido por la elaboración de piezas de alfarería a partir de una mezcla de arcilla roja, puzolana y agua que conforma una pasta que luego se prensa en un molde de yeso vaciado sobre un prototipo confeccionado por manos artesanas. Luego las piezas se llevan al horno y se pintan a mano. Este modelo de pesebre en particular ha recibido el nombre de "Excelencia", palabra que proviene del vocablo latín "excelsus" y que puede dividirse en "ex" (fuera de) y "celsus" (elevado o superior). Por eso podría definirse la "excelencia" com...