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Entradas

#224 Samuel en el pesebre

Este pesebre me lo regaló mi amigo y compañero de trabajo Claudio Rodríguez en agosto de 2017. Lo vio en una feria a beneficio de Cáritas en la parroquia El Buen Pastor, de Buenos Aires, y me lo trajo. Es realmente muy hermoso el diseño estilizado de las piezas, hechas en metal. Destaca la figura de la estrella, por la forma, pero a mi, de entrada, la que más me llamó la atención es la de ese niño que sostiene una vela en su mano derecha. No puedo dar razón de esto, pero lo primero que se me vino a la cabeza al observarlo es Samuel, el profeta. Luego observé con lupa la figura: no es un ángel, no es un pastor. Es un niño. Y otra vez esta idea: es Samuel. Pensé que el profeta Samuel, que vivió como once siglos antes que Jesús, bien hubiera querido estar en el pesebre. Y recordé esas palabras que diría el propio Jesús: "Les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven, y no lo vieron; oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron" (Mateo 13,17). Intu...

#223 A Ti levanto mis ojos

Este pesebre me lo regaló mi papá en junio de 2017. Fue comprado en una tienda de la localidad bonaerense de Tigre, pero fue hecho en Salta, en el noroeste de Argentina. Es una única pieza de cerámica, con las figuras de Josë, María y el Niño en estilo andino, montados sobre un burro. La imagen representa el momento de la partida de Belén hacia Egipto, huída forzada por la desquicia homicida de Herodes. Relata san Mateo en su evangelio: "Después de la partida de los magos, el Angel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo». José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto" (Mateo 2, 13-14). La obediencia, la premura y el silencio de san José sobrecogen. También la actitud de María. No hay palabras de cuestionamiento, ni expresión de dudas o temores. Eso no quiere decir que la situación no fuera compleja....

Niño invitado #52: Rosa de su Corazón

Estas fotos las tomé el 30 de agosto de 2016 en la Basílica Santa Rosa de Lima , de Buenos Aires. Santa Rosa, patrona de América, es, más que devota, íntima amiga del Niño Jesús y se la suele representar con el pequeño Jesús en brazos, tal como la imagen que hay en la basílica. En esta iglesia hay también una preciosa imagen del Niño sentado, que puede verse en uno de los altares laterales, y un pesebre muy bello, exhibido durante todo el año. Santa Rosa nació el 30 de abril de 1586 en Lima. Su nombre era Isabel Flores y Olivia. Pero era tan hermosa que, siendo muy pequeña, su madre, considerándola bella como una flor, comenzó a llamarla Rosa. Según relata su primer biógrafo, fray Leonardo Hansen, siendo adolescente Rosa sufrió de escrúpulos a causa de su nuevo nombre y un día fue a la iglesia de Santo Domingo y se postró ante la imagen de la Virgen del Rosario, de la que era muy devota, para suplicarle un medio que la librase de un nombre que consideraba que había sido insp...

#222 Los caminos de Dios

Los planes de Dios... Los tiempos de Dios... Los caminos de Dios... Este pesebre me lo regaló en junio de 2017 mi compañera de trabajo Nerea González Pascual y las vueltas que dio hasta llegar a mis manos son un mensaje en sí mismo... Nerea hace tiempo que tenía la idea de regalarme un pesebre. Para la Navidad de 2016 le encargó a Mercedes, su mamá, que le comprara uno en su tierra, Salamanca (Castilla y León, España). El plan era enviarlo con el primer conocido que viajara a Argentina. La hermana de Alberto, otro compañero de trabajo, iba a viajar a Buenos Aires en marzo, así que, pocos días antes de carnaval, la madre de Nerea envió el pesebre por correo a la casa de la familia de Alberto en Madrid. Pero el paquete nunca llegó a destino. La encomienda pasó literalmente perdida toda la Cuaresma. Hasta que, para Pascua, la madre de Nerea recibió un mensaje de la oficina de correos avisando que el paquete había regresado de Madrid a Salamanca... Nuevo intento: en mayo otro compañero ...

#221 Xixá

Este pesebre lo compré en mayo de 2017 en Porto de Galinhas (Pernambuco, en el norte de Brasil), en la tienda Luz e Arte. Las figuras son muy alegres y coloridas y están a la sombra de una cáscara de xixá, fruto de un árbol del mismo nombre que crece particularmente en el Cerrado, una amplia ecorregión de sabana tropical de Brasil. Este fruto también recibe otros nombres, como araxixão, chichá, mandoví, amémdoa do cerrado, castanha de macaco, amendoim de bugre, pau vidro y pau de bóia. El vocablo "xixá" viene de la lengua aborigen tupí y significa "fruto semejante a una mano o puño cerrado", una buena descripción de la forma de este fruto, que esta formado por unas cuatro o cinco cápsulas que en su interior guardan de cinco a ocho semillas ovaladas, semejantes a almendras en su forma y cuyo sabor es una mezcla entre maní y coco. Este fruto, exteriormente, va cambiando de color. De verde pasa a amarillo. Y cuando madura es de un rojo intenso, muy llamativo. Entonc...

#220 Coronada de estrellas

Este pesebre me lo regaló mi papá en mayo de 2017. Fue comprado en la librería Nuestra Señora del Carmelo, en Buenos Aires, pero es original de Filipinas. Está hecho con materiales diversos, como madera, tela, fibra vegetal y metal, y las imágenes son de estilo clásico. De este conjunto -delicado, sencillo, armonioso-, me cautiva la figura de la Virgen. Aparece realzada por una aureola de piedras resplandecientes, una corona de estrellas... mientras Ella, humildísima, se postra, se abaja, se inclina sobre su Jesús, el Hijo de Dios. La coronada de estrellas es la Virgen del pesebre. Es María, quien en tantísimas de sus advocaciones es representada rodeada por estrellas. Es una imagen que recuerda a la "mujer vestida de sol" de Apocalipsis, un pasaje que se lee en la liturgia de la Palabra correspondiente a la solemnidad de la Asunción de la Virgen María: "Se abrió en el cielo el santuario de Dios y en su santuario apareció el arca de su alianza. Después apareció una f...

#219 Piedrita

Este pesebre me lo regaló en abril de 2017 mi compañero de trabajo Alberto Ortiz, que lo trajo de Cuzco, Perú. Está tallado en una piedra de Huamanga muy pequeñita, lo cual habla de la destreza del artesano y... de cómo algo tan diminuto puede encerrar un mensaje tan grande. A mi me hace acordar a ese gesto de arrojar piedritas que equivale a declaración de amor. Quizás esté en desuso, pero siglos atrás cuando un hombre quería hacer saber a una dama de su pretensión amorosa le tiraba una piedrecita a los pies o a la falda. Era una forma sutil de llamar su atención. O le arrojaba piedritas a la ventana o a la puerta de su casa, para que saliera o le dejara entrar... Y Dios nos arroja también piedritas para ver si nos damos vuelta, le vemos a los ojos y nos avivamos de cuán enamorado está. Nos arroja piedritas a la ventana en nuestras noches para ver si nos despertamos, nos levantamos y nos asomamos a su misterio de Amor. Nos tira piedritas a la puerta de nuestras vidas, a ver si le abri...