lunes, 19 de diciembre de 2016

Pesebre invitado #44: El pesebre de mi parroquia



Éste es el pesebre de mi parroquia San Carlos y Basílica de María Auxiliadora, en Buenos Aires.
Se preguntarán por qué coloco primero la foto del altar del Santísimo Sacramento y no la imagen de la representación del nacimiento de Jesús. Espero poder explicar bien mis razones...
Trato de ponerles en situación. Imaginen un fruto que lo cortan al medio y queda el interior de las dos mitades expuesto: lo que se ve en una y otra mitad no es igual, pero es muy similar, casi como en espejo.
Algo así pasa con el pesebre de mi parroquia. No se si se llega a apreciar en las fotos, pero el nacimiento en este 2016 está montado justo a un costado del altar del sagrario.
Es un pesebre de estilo clásico. dentro de la gruta, María en oración, José, en actitud de recogimiento, un poco más atrás, la ""cunita" de paja para el Niño entre ambos...
Afuera hay varios pastores, vestidos muy sencillamente, de diversas edades, algunos de pie, otros de rodillas, unos agachan la cabeza, otros miran hacia el interior de la gruta... Hay también algunos animales y un cielo azul profundo en el que, cuando es de noche, se pueden ver infinidad de luceros y la Estrella de Belén.





Ahora les propongo que, con la imaginación, unan la imagen de este pesebre con la del altar del Santísimo Sacramento, como si uniéramos las dos mitades de un fruto... ¡Las coincidencias son sorprendentes! A ver si logro explicarme...
El altar del sagrario es también el altar de la Sagrada Familia, de modo que aquí también están representados María y José.
En este altar hay, durante todo el año, flores y plantas, que me recuerdan la "creación expectante" de la que habla san Pablo. Es cierto que aquí no hay animales, como en la escenificación tradicional del nacimiento, pero las flores y las plantas son, como aquellos, seres vivos, obra de la mano del Creador.
En este altar hay siempre, a los costados, dos figuras de ángeles muy bellas, representaciones de los ángeles que día y noche adoran y custodian el Santísimo Sacramento.
Este altar es muy hermoso, verdaderamente delicado en sus formas, pero su belleza es muy simple. Es un sitio muy sencillo, de mucha intimidad, tal como imagino que fue la gruta de Belén. El altar tiene un piso de madera que me recuerda la rusticidad que seguramente tuvo aquel pesebre y es un espacio no muy grande -diría mas bien pequeño- pero suficiente para una madre con su niño... ¡A Dios Hijo, Rey del Universo, le bastó esta pequeñez para nacer!
Este altar nunca está desnudo. Siempre hay un mantel blanco, muy sencillo, pero muy cuidado, que lo cubre y me recuerda cómo María, con delicado amor maternal, cubrió con un lienzo la desnudez y la fragilidad del pequeño Jesús...
En este altar hay, no una, sino dos "estrellas de Belén". Una estrella está grabada sobre la puerta del sagrario. La otra no es en rigor una estrella, pero cumple con la función de irradiar luz: es la pequeña lámpara roja al costado del altar, luz que indica que allí está presente Jesús.
Y es esta presencia lo más importante de este altar. En la imagen de la Sagrada Familia está representado Jesús Niño, pero es solo una imagen. Pero en el sagrario... ¡en el sagrario está Jesús de verdad, vivo!
Y por eso les digo que éste es el pesebre de mi parroquia. Y lo que ven al costado una representación, muy hermosa, pero representación al fin...
Pasará el tiempo de Navidad y se desmontará la escena. Pero el pesebre real permanecerá...
Yo veo a diario a los "pastores" de los alrededores que vienen a postrarse ante el Jesús del sagrario, que es el mismo -¡el mismo!- que nació en Belén hace dos milenios.
Los veo así, como esos pastores, gente sencilla, humilde, que viene con unas flores, o con las manos vacías, pero con el corazón ofrecido a su Señor...
Los veo en adoración, contemplando... llorando, sonriendo... de rodillas o sentados en recogimiento...
Los veo a veces mirar a san José buscando su intercesión y muchas, muchas veces, desgranar rosarios con María...
Los veo, los escucho, musitar no sé qué cosas ante la "cunita" del sagrario... pero la mayoría simplemente hace silencio... y es que ante un Niño como éste o se susurra o se calla.
Éste es el "pesebre" de mi parroquia, donde es Belén todos los días...





2 comentarios:

  1. Hermoso artículo, con palabras llenas de Verdad, realmente el sagrario de la Basílica es muy bello y es el lugar más importante del templo y de todos los templos cristianos...que el Niño Jesús te bendiga ¡Feliz Navidad!

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    1. Gracias, Mariela Alejandra! Ciertamente es el "corazón" de la iglesia! Feliz tiempo de Navidad...
      @el60abelen

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