sábado, 13 de agosto de 2016

#197 Entre la paja del pesebre




Este cuadro me lo regaló en mayo de 2016, por mi cumpleaños, mi sobrino y ahijado Tommy. El marco lo pintó él y su mamá lo ayudó a pegar la hermosa imagen del pesebre.
Sobresale la abundante paja, entre la que se esconde la espiga del verdadero trigo: Jesús, el grano de trigo que ha de morir para ser Pan de Vida.
San Pedro Julián Eymard (1811-1868), sacerdote francés considerado "apóstol de la Eucaristía", afirmó alguna vez que la "Eucaristía se sembró en Belén", entre la paja de nuestra pobre humanidad.
En una meditación sobre "La Natividad y la Eucaristía", el santo señala que el trigo se siembra y "se necesita que se deposite en la tierra, que germine, que madure, hasta que, una vez segado, se muela para hacer de él pan nutritivo".
Al nacer en Belén "sobre la paja del establo", afirma Eymard, "el Verbo divino preparaba su Eucaristía".
"Ese trigo celestial es como sembrado en Belén, casa de pan; vedle sobre la paja; esta paja está pisoteada, destrozada, representa a la pobre humanidad; esta paja es estéril de suyo; Jesús la levantará de nuevo, le devolverá la vida y la hará fecunda; ved ya sembrado ese grano divino. Sus lágrimas son la humedad que lo hará germinar, y llegará a ser hermoso", continúa el santo.
Observa que Belén se halla situado sobre una colina que mira a Jerusalén. "Cuando esta espiga esté madura -señala-, se inclinará hacia el Calvario, donde será molida y sometida al fuego del sufrimiento para que se convierta en Pan vivo".
Pero, insiste, "la Eucaristía empieza en Belén" pues "ya el Emmanuel viene a habitar en medio de su pueblo" y comienza a vivir entre nosotros, una presencia que será perpetuada por la Eucaristía.
En Belén, señala, "el Verbo se hace carne; en el Sacramento se hace pan, para darnos a comer su carne".
Eymard observa además que en Belén se da principio a "las virtudes del estado sacramental" pues Jesús oculta ya allí, en el pesebre, su divinidad y "cubre su gloria divina, para llegar gradualmente a ocultar también su humanidad".
En el pesebre, el Niño es débil, pobre, "se despoja de toda posesión".
"El establo no es suyo, se le ha cedido de limosna; vive con su Madre de las ofrendas de los pastores y de los dones de los Magos; más tarde, en la Eucaristía pedirá al hombre un sitio donde albergarse, la materia de su Sacramento, una vestidura para su ministro y su altar. He aquí cómo Belén nos anuncia ya la Eucaristía”, afirma el santo.
Hoy, en la Eucaristía, Jesús sigue siendo trigo molido que se nos ofrece como Pan de Vida... en medio del pobre pesebre de nuestra humanidad.




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