Ir al contenido principal

Pesebre invitado #30: Bendición




Este Niño está en la iglesia Nuestra Señora de Itatí, de Buenos Aires.
La foto la tomé en septiembre de 2015.
El Niño está dentro de una caja de vidrio, que sobresale de una de las paredes laterales, ingresando, a la derecha. No está muy alta, de modo que uno hasta se puede inclinar para mirar un poco más de cerca la figura del pequeño Jesús, que está acostado y, con su mano derecha, hace un gesto de bendición.
Algunos podrán recordarse a sí mismos, niños, recibiendo la bendición por parte de padres o abuelos. O harán experiencia de ser bendecidos por el sacerdote desde el altar, estando con la cabeza inclinada o incluso de rodillas... En todas estas ocasiones, casi siempre, la mano que nos bendice está por sobre nosotros; las menos, a nuestra misma altura; y casi nunca, más abajo que nuestra cabeza.
Y sin embargo aquí el Niño nos bendice desde su cuna, de "abajo para arriba".
Estamos acostumbrados a pensar que lo bueno se nos da en la dirección inversa, de arriba para abajo. A Dios lo "ubicamos" en el cielo, en las alturas. Él está "arriba" y nosotros, inferiores, estamos "abajo". Y ya el alzar los ojos al cielo es una forma de orar, de implorar que "desciendan" las gracias de Dios sobre nosotros.
Y en verdad Dios está por sobre todo, en todo sentido y en todo orden.
Pero Dios quiso encarnarse, quiso abajarse, tanto que hasta un niño pequeño fue. E hizo experiencia de mirar hacia arriba y, desde allí, no solo alzar sus ojos al Padre, como uno de nosotros, sino de ofrecernos del modo más humilde su bendición, que es Él mismo, el Sumo Bien.
A mi esta imagen me invita a cambiar de perspectiva, a abrir el corazón y el entendimiento para poder descubrir que la bendición de Dios tal vez no viene del modo o la forma cómo quizás la imaginamos o la pedimos. Como quien, con sed, desea agua y fija sus ojos en las nubes esperando la lluvia. Y así se pierde de ver que el buen Dios ha suscitado por lo bajo el rocío. O está tan atento a la espera del trueno que no escucha el murmullo de un arroyo cercano. Ni tampoco ve al hermano que, inspirado por Dios, le hace el gesto de ofrecerle un vaso de agua...
Inclinarse y mirar a Dios... que quiso abajarse tanto o más que nosotros. Y descubrir las gracias que nos ofrece desde la humildad de su Hijo encarnado.
¡Qué Dios te bendiga... desde dónde Él quiera!

Comentarios

Entradas populares de este blog

#254 Un ajuar para el Niño

Este Niño precioso me lo regaló mi amiga Annie Calzia en julio de 2018. Lo trajo de Santiago de Chile y por eso acudí a Teresa de los Andes (1900-1920), carmelita chilena canonizada en 1993, para escribir estas líneas. En una de sus cartas a su prima Herminia Valdés Ossa, Teresa le da algunos consejos para vivir el tiempo de Adviento, que está a punto de empezar. "Prepárate para Navidad. Piensa todos los días en Jesús que, siendo Dios eterno, nace como un tierno Niño; siendo Todopode­roso, nace pobre, sin tener con qué resguardarse del frío. Necesita de su Madre para vivir, siendo Él la Vida", le escribe a su prima, a quien llamaba cariñosamente "Gordita". Y a continuación le hace una "lista" para que le prepare un "ajuar" al Niño Jesús: "Camisitas para abrigarlo: cinco actos de amor diarios y deseos de recibirlo en la Comunión. 'Jesús mío, ven a mi pobre corazón, que sólo desea latir por Ti'. Mantillas para envolverle sus pi...

Niño invitado #42: Atlas y el Niño Jesús

A este Niño lo conocí en octubre de 2016, cuando visité la catedral católica de San Patricio, en Nueva York. La imagen del Niño Jesús es más bien pequeña y está un poco escondida, justo atrás del altar mayor, sobre las escaleras de acceso a la cripta. Con la mano derecha hace un gesto de bendición y en la palma de la izquierda sostiene una pequeña esfera dorada, que representa al mundo. En la base de la imagen se puede leer esta frase en inglés: "Holy Child of Earth and Heaven, we beseech thee hear us" ("Bendito Niño de la Tierra y el Cielo, te rogamos que nos oigas"). Buscando alguna información sobre esta imagen -que quizá pasa un poco desapercibida por el sitio donde está colocada y ante lo impactante que resultan muchos otros rincones de la catedral-, encontré un relato de Bruce Larson (1925-2008), un pastor protestante que en uno de sus libros hace un curioso contrapunto entre el pequeño Niño de San Patricio y otra imagen que se puede ver a pocos metros de la...

#275 El pozo de Belén

Este pesebre me lo regaló en mayo de 2019 mi amiga Daniela Temelini. El nacimiento fue hecho por la hermana de Daniela, carmelita descalza del Monasterio Santa Teresa de Jesús, de Buenos Aires. Cuando lo vi, lo que más me llamó la atención fue un aljibe al costado del pesebre. ¿Qué hace un pozo de agua allí? Lo curioso es que en Belén no hay uno sino tres pozos de agua históricos, cisternas cavadas en la roca, a poca distancia de la iglesia de la Natividad. Son los pozos del rey David, asociados al episodio de los tres valientes soldados que irrumpen en el campamento de los filisteos para buscar agua, narrado en el segundo libro de Samuel y el primero de Crónicas: "Estos tres, los más valientes de los treinta, bajaron juntos donde David, a la caverna de Adulam, en el tiempo de la siega, mientras que una tropa de filisteos acampaba en el valle de Refaím. David estaba en el refugio y había en Belén una guarnición filistea. Se le antojó decir a David: '¡Cómo me gustaría be...