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Entradas

#192 Pino

Este pesebre me lo regaló en diciembre de 2015 mi amiga Daniela Vulcano. Es una única pieza, de resina, y dentro tiene luces de colores que funcionan a pila. Es un pino nevado, con una estrella dorada en la punta. Pero lo mejor es que el árbol no se roba el protagonismo, sino que en primer plano está el pesebre. La tradición de colocar un pino dentro de la casa y decorarlo con luces para la Navidad tiene ya unos siglos y es originaria de Alemania. Lamentablemente en muchos lugares el árbol queda como único signo de la Navidad y la representación del nacimiento de Jesús, lo verdaderamente central, queda marginada o ausente. No se trata de eliminar al árbol sino de poner las cosas en su justo lugar: que el pesebre recupere su sitio destacado y que el árbol de Navidad adquiera un sentido más profundo y no meramente decorativo. Buscando por allí, encontré un escrito, de autor desconocido, una verdadera oración que comparto más abajo y que, me parece, es válida no solo para los días de ...

Niño invitado #34: La mirada del Resucitado

Este Niño está en uno de los altares laterales de la Basílica de Santo Domingo, de Buenos Aires. Lo elegí para este Domingo de Pascua porque su figura inocente, revestida de blancura y con el cayado de la Cruz victoriosa, me habla de Jesús Resucitado. Pero más me dicen de su resurrección esos sus ojos, llenos de vida, de ternura, de paz, de misericordia... Pupilas de brillo delicado en las que se dibuja la Vida verdadera por Él conquistada y por Él dada... ¡Qué en esta Pascua nos descubramos vivos en la mirada del Resucitado! "La muerte ha madurado de ternura tu rostro, luz de Dios, semblante humano; el paso por la Cruz ha embellecido tus ojos, tus mejillas y tus labios. Y ahí estás, Jesús, para mirarte, del Padre y del Amor icono exacto; mirarte es comunión y paraíso, perdidos en tu faz, por ti mirados. Tu imagen es presencia y sacramento, el don total de Dios en ti donado; tu frente es el reflejo del Espíritu, tus ojos son el Padre remansado. ...

Niño invitado #33: Voluntariamente aceptada

Esta imagen está en mi parroquia, San Carlos y Basílica de María Auxiliadora, de Buenos Aires. Y cada vez que la contemplo me vienen siempre las mismas dos palabras: "voluntariamente aceptada". El Niño Jesús, muy pequeñito, abre sus brazos en cruz y se apoya sobre el madero. Libremente... No está clavado, ni atado. Hasta me da la impresión de que está en puntas de pie, como queriendo alcanzar la Cruz... Nada parece obligarle... Y su rostro... inocente, sereno, manso... revela su íntima comunicación con el Padre. Unas de las palabras que más me estremecen de la consagración eucarística son, precisamente, las que se refieren a la "pasión voluntariamente aceptada": la libertad para amar al Padre y amarnos a nosotros hasta el "extremo", el extremo de darse a sí mismo, dar su vida entera, hasta la muerte y muerte de Cruz, por nuestra salvación. "Nadie me quita la vida, yo la doy voluntariamente" (Juan 10, 18). ¡Estas palabras son impactantes! P...

#191 Tú eres Rey

Este señalador imantado me lo regaló en diciembre de 2015 mamá, quien lo compró en una librería de Buenos Aires. En la imagen se puede ver a los magos -sabios- de Oriente, arrodillados, ofreciendo sus dones y adorando al rey que buscaban... Bien podrían ser ellos los que dicen la frase impresa abajo de la imagen: "Niño Jesús, Tú eres el rey de la paz". Pero, ¿qué es lo que les permite reconocer como rey a este niño, débil, pobre, nacido en un contexto despojado de todo signo de realeza? Para tomar la foto del señalador, elegí la página del Evangelio según san Juan en la que Jesús es llevado en su Pasión al pretorio para ser interrogado por Pilato sobre su condición de rey: "Entró de nuevo Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le preguntó: —¿Eres tú el rey de los judíos? Jesús respondió: —¿Eso lo preguntas por tu cuenta o porque te lo han dicho otros de mí? Pilato respondió: —¡Ni que yo fuera judío! Tu nación y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has he...

#190 Hemos visto su estrella y venimos a adorarle

Este pesebre me lo regaló mi mamá en diciembre de 2015. Es muy sencillo, pequeño, hecho de cartón y con un imán. La imagen es también muy simple: José, María y el Niño en el pesebre. Y una gran estrella, la que condujo a los magos de Oriente hasta la gruta de Belén. La luz de aquella estrella tenía un propósito: señalar el sitio exacto en donde encontrar a Jesús, guiar hasta ese punto a los adoradores. "Hemos visto su estrella y venimos a adorarle" (Mateo 2, 2). La luz de la estrella de Belén me recuerda la luz que hoy también guía a los adoradores hasta el sitio donde está Jesús: es la luz de la lámpara que siempre se encuentra junto al sagrario. Jesús está igual de presente hoy en el sagrario que hace veintiún siglos en el pesebre de Belén. Es el mismo: su mismo Cuerpo, su misma Sangre, su misma Alma y su Divinidad. Y con un abajamiento muy similar, entonces como un débil niño, hoy como una simple hostia. Llama la atención del relato de los magos que, siguiendo la es...

#189 Amigo invisible

En diciembre de 2015 con mis compañeros de trabajo jugamos al "amigo invisible" para Navidad. Por sorteo, cada uno debía hacer un regalo, de manera anónima, a uno de sus compañeros. El regalo que me hicieron fue un pesebre, hecho con vellón, traído de la ciudad argentina de Córdoba. Me encantó y, sin saber quién me lo había regalado, fui agradeciendo uno por uno... hasta que descubrí la identidad de mi "amigo invisible", Aitor Iturria, a quien agradezco el gesto delicado de alegrarme el corazón regalándome algo que sabe que me gusta y valoro tanto... Esto del "amigo invisible" me hizo pensar en cuántos bienes -materiales y espirituales- recibimos a lo largo de nuestra vida sin enterarnos nunca de qué manos provienen. De cuántas cosas que recibimos en nuestros primeros años de vida no somos conscientes... no podemos recordar quién nos acunó con paciencia aquella noche que éramos llanto vivo... Sabemos que nuestros padres o abuelos habrán hecho muchos de...

#188 Tilincho

Este pesebre me lo regaló en diciembre de 2015 mi amiga Gina Baldivieso de Arze, de La Paz, Bolivia. "Es un nacimiento tiilincho", me dijo. "¿Un qué?"... Aunque sí había visto ya pesebres de este estilo, nunca antes había escuchado esa palabra... El “tilincho” es una figura en miniatura, hecha de barro, cocida y pintada, con características de hombres o mujeres andinos: tez cobriza, vestimenta tradicional y costumbres indígenas y mestizas. Los pequeños muñecos siempre tienen una expresión alegre, ojos grandes y un sonrisa amplia. Normalmente representan escenas de la vida cotidiana o de oficios típicos de la cultura boliviana. Pero también está muy difundido el uso de estas pequeñas figuras en la confección de pesebres. Por lo que pude rastrear, la invención de los "tilinchos" es un asunto disputado: se la atribuyen al historiador y artista plástico Ronald Roa Balderrama , del grupo Pukara; al arquitecto Jimmy Ledezma , que integró ese mismo colectivo de...