martes, 24 de mayo de 2016

#194 Divino Niño, auxilio de los cristianos



Este llavero con la imagen del Divino Niño lo compré en abril de 2016 en la santería de la Catedral de Buenos Aires.
Es una imagen bastante difundida: el Niño pequeño, vestido de rosa, con sus brazos extendidos, descalzo sobre una nube que por debajo lleva la leyenda "Yo reinaré".
Lo que para mi era desconocido hasta hace poco es el origen salesiano de esta devoción. Y ahora, cuando lo veo, hasta me parece que, aunque no va vestido igual, es el Niño que se ha bajado por unos instantes de los brazos de la Auxiliadora...
Todo comenzó con la llegada a la ciudad colombiana de Barranquilla del padre Juan del Rizzo, un misionero salesiano italiano, en 1914.
Un día su superior le encomienda a él y a otros compañeros salir a pedir limosnas para apoyar la construcción de un templo. Pero como el padre Juan era muy tímido no pudo pedir nada y al parecer fue reprendido.
Entonces se fue a rezar a los pies de una imagen de María Auxiliadora, que tiene al Niño en sus brazos. Y en un momento sintió que el pequeño Jesús le decía que no se preocupara y que Él le acompañaría al día siguiente a pedir la limosna.
Es entonces cuando el padre Juan se confía al Niño y hace el propósito de propagar la devoción al Divino Niño Jesús. Y lo hace con la devoción que él ya conocía, que era la del Niño Jesús de Praga.
En 1934 el padre Juan es trasladado a Bogotá, al colegio León XIII, y le encomiendan la animación del oratorio del Campo San José, en el barrio 20 de Julio, pero le piden que no promueva allí la devoción al Niño de Praga pues esa tarea ya la realizaban los carmelitas en esa ciudad.
Entonces el padre Del Rizzo va a una tienda de artículos religiosos del centro de Bogotá y compra allí una imagen del Niño Jesús. Pide que le quiten una cruz que llevaba en la espalda y que le retoquen un poco el rostro.
La figura, un Niño de brazos abiertos dispuesto a recibir a todos, fue colocada en el oratorio. Pronto la devoción ganó gran popularidad. Y el amor al Niño despertó en muchos corazones el deseo de ayudar a los chicos más pobres del oratorio.
Hoy el Divino Niño tiene un santuario en este sitio, que es visitado por miles de fieles cada semana. Su fiesta principal se celebra el primer domingo de septiembre.


Oración de la confianza al Divino Niño

Niño amable de mi vida,
conduelo de los cristianos,
la gracia que necesito
pongo en tus benditas manos.
Tú, que sabes mis pesares
pues todos te los confío,
da la paz al angustiado
y alivio al corazón mío.
Y aunque tu amor no merezco
no recurriré a Ti en vano
pues eres Hijo de Dios
y auxilio de los cristianos.
Acuérdate, oh Niño Santo,
que jamás se oyó decir
que alguno te haya implorado
sin tu auxilio recibir.
Por eso, con fe y confianza,
humilde y arrepentido,
lleno de amor y esperanza
este favor yo te pido.
Divino Niño Jesús,
bendícenos con amor.



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